Marcelo Elizondo y un análisis sobre el comercio exterior argentino y las nuevas políticas comerciales

El MBA Marcelo Elizondo,  Director de la consultora DNI, abogado especialista en Comercio Internacional, nos brindó un análisis sobre la situación actual del comercio exterior argentino y las nuevas políticas comerciales para volver a los mercados internacionales.

 

El comercio exterior y su relación con la economía argentina

En el último tiempo Argentina a tenido una participación de las exportaciones en el PBI que ha descendido (en relación a lo antes ocurrido entre 2003 y 2008). Esto exhibe una cerrazón de la economía, más volcada al mercado doméstico, con alta incidencia del sector público en los procesos de producción y comercialización (lo que interfiere en la productividad), con problemas de competitividad en los sectores transables y con una baja tasa de inversión para generar oferta exportable calificada y creciente. Además, se ejecutó últimamente una deficiente política comercial externa.
En el último periodo se está produciendo un saludable cambio con el nuevo gobierno, pero los datos con los que contamos son los de los años anteriores.
La baja participación de las exportaciones en el PBI muestra un fenómeno de economía cerrada, para  el período 2003/2013 Argentina fue el país de Sudamérica con menor crecimiento porcentual de las exportaciones, lo que exhibe el proceso de baja vinculación productiva y comercial de nuestra economía con el mundo.
Una manera, pues, de ver este fenómeno es plantearse como objetivo una mayor incidencia  de las exportaciones en la economía, y una agenda que incluya al sector público, a las empresas, a los prestadores de servicios involucrados y a los generadores de conocimiento para lograr en los próximos diez años un saldo positivo en la materia.
En Latinoamérica en la lista de los países de alta participación de las exportaciones en el PBI se encuentran: Bolivia, Chile, Ecuador y Paraguay. Si se incluyera en el análisis a México, país que no pertenece a Sudamérica pero si a Latinoamérica y es el país de mayor dimensión latinoamericana fuera de Sudamérica, entraría en este conjunto.
Con una participación media de las exportaciones en el PBI se encuentra Venezuela.
Y entre los de baja participación de las exportaciones en el PBI se encuentran Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Uruguay.

 

Situación actual de las exportaciones

Las exportaciones argentinas han vuelto a crecer en 2016,  en su primer trimestre el crecimiento fue del 3% (de 12.058 millones de dólares a 12.413 millones de dólares).
Si esta tendencia se mantiene  las exportaciones volverán a crecer anualmente después de tres años (llegarían en 2016 a unos 58.500 millones de dólares).Con una tendencia que se intensifica: el grueso de las exportaciones argentinas incrementa la dependencia de un sector,  el de origen agropecuario con casi el 70% del total  de exportaciones -69,5%-.
Las exportaciones de este sector en el primer trimestre llegan a 8.627 millones de dólares si se suman las exportaciones primarias y las manufacturadas de origen agropecuario. Pero esas exportaciones de origen agropecuario están creciendo 23% en relación al año anterior.
Lo que ocurre es que esa alza debe ser compensada con las bajas de las exportaciones de bienes industriales (-22%) y de energía y combustibles (-44%); aunque este último rubro incide muy poco en el total porque Argentina solo exporta el 3% de su total de ventas externas.
Las exportaciones agropecuarias crecen 1.627 millones de dólares en relación al primer trimestre del año anterior, mientras las de la industria tradicional caen 957 millones de dólares en el período.
Lo más destacado es que las exportaciones de origen agropecuario crecen por mayor volumen pese a caídas de precios de dos dígitos en relación al primer trimestre del año anterior, mientras que la caída de las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) se basa en menores precios (-6%), pero sobre todo por un descenso en volúmenes (de nada menos que de -17%).

 

Relación bilateral con Brasil

Un hecho relevante para esto es la enorme dependencia de las exportaciones industriales del mercado brasileño.
Efectivamente, mientras las exportaciones de origen agropecuario (primarios o manufacturados) se dirigen  a mercados variados (China, India, Vietnam, Indonesia, el Magreb o Europa), las industriales tienen en Brasil un mercado que históricamente explica la mitad del total.
En el primer trimestre, las exportaciones totales a Brasil han descendido 660 millones de dólares (de 2.655 millones de dólares en el primer trimestre de 2015 a 1.995 millones de dólares en igual período 2016). Brasil, en medio de una crisis política que se superpone (y alimenta) a una crisis económica y social, siendo el principal mercado para Argentina, está afectando seriamente el resultado exportador de nuestro país.
La referida crisis (de varios trimestres ya) generó que en todo el año 2015 las ventas argentinas a Brasil fueran menos relevantes que lo que -en términos porcentuales- fueron en muchos de los años anteriores. Las exportaciones a Brasil cayeron el año pasado alrededor de 27%, mientras las exportaciones argentinas totales al mundo cayeron 16% en 2015. Y eso produjo que, midiendo exportaciones desde el inicio de la segunda década del actual siglo, la participación de Brasil en las ventas externas argentinas haya descendido más del 21% en 2010 y algo más del 17% el año pasado.

 

La posición del gobierno nacional en relación a los acuerdos con China

El potencial comercial de China para Argentina es enorme, porque de los siete principales sectores exportadores argentinos nuestro país tiene allí grandes oportunidades en 5 (vegetales, alimentos elaborados, minerales, aceites y productos del reino animal, los cuales representan el 60% del total de nuestras exportaciones).
Especialmente hay un gran potencial de notable interés para Argentina en posibles inversiones, porque China será ya el año próximo (sustituyendo a la Unión Europea) el segundo inversor externo en América Latina (detrás de Estados Unidos), y es alentador ya que necesitamos inversión extranjera.
Una muestra del potencial de la presencia de inversiones de China en Argentina está dado en el hecho que, mientras en el mundo observamos la dinámica de nuevas grandes empresas, las “multiemergentes” (empresas multinacionales que invierten en alianzas transfronterizas, que producen y comercian instalándose en varios países en simultaneo y que son originarias dichas empresas de países emergentes), que representan factores de imán de crecimiento en estos países emergentes, se constata que de las principales 100 empresas multinacionales en el mundo, 44 son chinas (21 de la India, y en nuestro continente ya 11 de Brasil, 6 de México). Y después de Asia, Latinoamérica es la región de mayor IED de estos nuevos actores. Pero Argentina tiene aún poquísima presencia en esta materia (en general, además, en 2013 la inversión extranjera en Argentina cayó 13% mientras en el mundo todo creció 11%,-comparando 2013 con 2012-;  y Argentina viene teniendo niveles de IED de menos del 1% de su PBI, ubicándonos a un nivel muy bajo en esta disciplina en relación a sus vecinos en la región); los niveles de IED son escasos y la mejora en la recepción de inversiones será estratégica para el futuro de Argentina
Así, China es el principal mercado asiático para Argentina, pero su relevancia vas más allá y ha hecho que desde 2010 por primera vez en la historia de nuestro país se  exporte más a Asia que a Europa. Y, a la vez, el potencial parece mayor que la realidad actual.
Una combinación, pues de realidad y potencial, de futuro y presente, rodea a esta nueva visita presidencial que puede convertirse en el hecho más relevante en las relaciones económicas productivas argentinas en el año.
Por lo expuesto, la relación entre Argentina y China puede ponerse ante este hecho en un marco que posibilite advertir que mejores resultados requieren una mirada estratégica que apunte a trabajar en el crecimiento del comercio, para lo cual será necesario generar entre empresas argentinas y chinas proyectos asociativos, que posibiliten la  inversión para nuevos negocios que permitan el intercambio comercial.
Buscando alcanzar una mayor capacidad de producir bienes y servicios que permitan generar  mayor productividad y competitividad atendiendo intereses complementarios de proyectos entre partes de ambos países. Se puede también, pues, pensar más en los actores que en el escenario, y más en empresas que en el mercado chino en particular.

 

Acuerdo y Relaciones internacionales

Es muy relevante que Argentina incremente su stock de acuerdos internacionales, porque es necesario sumarse a los países que están trabajando en ellos.
Según la OMC hay en el mundo más de 400 acuerdos comerciales celebrados entre países que se conceden condiciones preferenciales (facilitadas) para los negocios. Esta realidad (que ha hecho que el mundo exporte ya casi el 40% de lo que produce) es nueva; alrededor de 300 acuerdos vigentes, más de 200 han sido negociados desde 1990 hasta hoy. Todos los países de la OMC –con excepción de Mongolia– participan en al menos uno de estos acuerdos.
Hay diversos tipos de acuerdos comerciales internacionales. Dice Robert Lawrence que hay acuerdos poco profundos (shallow), pues sólo eliminan aranceles; mientras que otros –más modernos y ambiciosos- son más profundos (deeper), dado que incluyen compromisos regulatorios en distintas áreas (inversiones, propiedad intelectual, solución de controversias, etc.). El Mercosur está incluido entre los primeros.
¿Por qué es relevante este proceso? Porque según la OMC cerca ya de la mitad de los flujos comerciales globales se lleva a cabo entre países que tienen entre sí acuerdos comerciales. Nuestra región sudamericana no escapa  a esta tendencia. En América del Sur los países han suscrito un total de 65 acuerdos comerciales, de los cuales 54 se han negociado con otros países en vías de desarrollo y 11 con países desarrollados (15 de los acuerdos comerciales existentes han sido negociados con países asiáticos).
Según la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) en nuestra región hay países que cuentan con economías más abiertas al comercio y las inversiones (Colombia, Chile y Perú); hay otros que privilegian el mercado interno y la protección de la industria local por encima del acceso a los mercados externos (Bolivia, Ecuador y Venezuela); y en una posición intermedia se encuentran los países de Mercosur, pues aplican políticas básicamente interesadas en la preservación de la Unión Aduanera.
En América del Sur los acuerdos han avanzado, mientras que a mediados de la década de los años 90 poco más del 20% del comercio regional estaba libre de aranceles, al inicio de la presente década (2010) este porcentaje se acercó al 60%. Según  la CAF  el porcentaje del comercio regional que se beneficia de las preferencias arancelarias negociadas es de más del 77% del total.
Sin embargo, por un lado hay numerosos acuerdos entre países de la región; pero, por otro lado, no son tan abundantes entre estos países y terceros mercados. Mientras que en la intra-región hay acuerdos entre casi todos; sólo Colombia, Chile y Perú concentran la casi totalidad de acuerdos de libre comercio celebrados por países de América del Sur con terceros países. Estas prácticas han generado relevantes progresos en ellos, como por ejemplo que Chile y Perú tienen una tasa de desempleo que no supera el 6,5% -casi un punto menor a la nuestra-; y que Perú y Colombia tienen la mayor tasa de participación laboral en la región –alrededor del 68%, casi diez puntos por encima de la de Argentina.
El principal acuerdo internacional argentino es el Mercosur, pero el volumen de intercambio interno  cayó del 16% al 13% del total vendido por sus integrantes en cuatro años. Para Argentina (que exportará este año 20.000 millones de dólares menos que al inicio de la década, mientras los flujos comerciales mundiales crecen 3%), el análisis estratégico sobre cómo insertarse en la economía mundial exige planificar nuevos procesos de negociaciòn internacional. La pérdida de participación argentina en el comercio mundial (que ronda los 19 billones de dólares) lleva a observar el proceso de crecientes negociaciones (se han firmado unos 100 acuerdos en el mundo en el último decenio) del que Argentina casi no participa, como un camino a transitar para recuperar presencia comercial internacional. Escasos acuerdos internacionales son una causa de débil comercio.

 

Fuente: For Export – Analía Villarroel