En tanto, Emilio Felcman, director del Departamento de Estudios Económicos y Costos de Fadeeac, alertó que hubo un notorio incremento de costos en julio, del 7,2 por ciento, uno de los más altos de los últimos 30 meses, producto del aumento en el combustible del 7,7 por ciento.
“Las subas continuas implican un divorcio del índice de costos del transporte versus el índice de precios al consumidor. El costo del flete supera el 27%”, señaló. Al respecto, detalló que el último año el combustible aumentó en ocho oportunidades.
En cuanto al impacto de la crisis económica sobre el transporte de cargas, Felcman manifestó que “hay menor actividad en general y mayor inflación esperada. Lo negativo de este ajuste tan abrupto es que la suba del dólar contagia al resto de los precios y asusta a la actividad real y al consumo, generando convulsiones en varios sectores. Esta situación implica también presiones para subas en paritarias y, por ende, mayores costos”.
De hecho, precisó que el índice Fadeeac cerró en 24% en 2017 y ya acumula un alza del 24% en lo que va del 2018.
Gabriela Rigoni, especialista en impuestos y socia del estudio Lisicki Litvin & Asociados, se refirió al capital de trabajo. Señaló que se advierte un desajuste temporal entre los pagos y cobranzas, agravado por el corrimiento de los plazos y las altas tasas financieras.
Remarcó que otro impacto fuerte es el que produce el impuesto a los ingresos brutos, cuyas alícuotas aumentan año tras año: “En algunos casos, se prevén alícuotas reducidas, pero son inalcanzables, porque requieren radicación local de todos los vehículos”. También consideró a las tasas municipales “un impuesto distorsivo y por acumulación”.
Pablo Beltrán Simó, gerente de Logística y Servicio al Cliente de Grupo Cepas, explicó que la situación actual hace necesario trabajar junto con los socios del sector transporte y enfatizó en que “el mercado no acepta el traslado del precio al cliente final”.
Marcelo Nahass, gerente de Logística de Tigre Argentina, recalcó que “no hay que perder de vista el resultado punta a punta del proceso” y que resulta fundamental trabajar con todos los actores para lograr una cadena alineada, aceptable y ágil. Agregó que es fundamental tener los datos concretos de la actividad: “Si todos los actores están mirando eficiencia y servicios, y no tanto las tarifas, de esa forma se minimiza el costo”, concluyó.
A modo de conclusión, Alejandro Leiras, director de capacitación de ARLOG, expresó que la entidad, como integradora de la actividad logística, busca incluir a todas las voces. Pero es necesario subrayar que falta el Estado, como actor protagonista y con una mirada integral. Encontramos varios inconvenientes entre las distintas áreas. Por ejemplo, Control y Fiscalización no trabaja de la mano con Logística y Fiscalización”.
También subrayó que el sector no es formador de precios: “El mercado es cada vez más agresivo. Se requiere más servicio, mayor atomización de entregas y más actividad. Pero las reglas de juego no son claras, en una ciudad con un tránsito restringido y con bitrenes que sólo pueden salir de Campana. Hay algo que no se está viendo de forma integral”.
Revista ForExport Espacio comunicacional relacionado con el comercio internacional y la logística dentro de la región.