El gigante asiático, la segunda economía más grande del mundo, escaló cinco posiciones en el Índice Mundial de Innovación que clasifica las capacidades y los resultados en el ámbito de la innovación como motor del crecimiento económico.
China se ubicó entre las 20 economías más innovadoras del mundo, mientras que Suiza mantuvo su posición a la cabeza de la clasificación el Índice Mundial de Innovación, publicado anualmente por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
La posición del gigante asiático en el número 17 de la clasificación de este año representa un gran avance. En 2017, China se ubicó en el número 22 de la clasificación adelantando entonces solo tres posiciones respecto al año anterior.
El país asiático es “una economía que está en un momento de rápida transformación, guiada por unas políticas públicas que dan prioridad al ingenio dedicado intensamente a la investigación y el desarrollo”, señaló la OMPI.
El Índice Mundial de Innovación clasifica las capacidades y los resultados en el ámbito de la innovación como motor del crecimiento económico y la prosperidad de las economías de todo el mundo.
Esta edición, clasifica a 126 economías en función de 80 indicadoras, desde los índices de presentación de solicitudes de derechos de propiedad intelectual hasta la creación de aplicaciones móviles, el gasto en educación y las publicaciones científicas y técnicas.
“El rápido ascenso de China pone de manifiesta la orientación estratégica por los máximos dirigentes con los objetivos de crear capacidades de primera calidad en materia de innovación y trasladar la base estructural de la economía hacia industrias más centradas en el conocimiento y que se valgan de la innovación para mantener la ventaja competitiva”, afirmó el director general de la OMPI, Francis Gurry. “Esto anuncia la llegada de la innovación multipolar”, dijo.
Entre los 10 principales países se incluye: Países Bajos, Suecia, Reino Unido, Singapur, Estados Unidos, Finlandia, Dinamarca, Alemania e Irlanda. El informe destaca que si bien Estados Unidos descendió al puesto seis –dos posiciones por debajo del año anterior–, sigue siendo una “fuente de innovación que aporta muchas de las empresas principales de alta tecnología del mundo”.
Según el informe, desde un punto de vista absoluto, Estados Unidos es el país que más contribuye a los resultados y recursos principales en materia de innovación, en particular la inversión en investigación y desarrollo, y se sitúa en segundo lugar después de China en relación con el volumen de investigadores, patentes y publicaciones científicas y técnicas.
Innovación, la clave entre la energía y el medio ambiente
La nueva edición, “La innovación es energía”, se centró en evidenciar la necesidad de ampliar la labor innovadora en las tecnologías ecológicas inocuas para el clima en un contexto de creciente demanda energética.
Las previsiones indican que en 2040 el mundo requerirá hasta un 30% más de energía de la que se necesita actualmente, y que las estrategias convencionales para aumentar el suministro de energía son insostenibles ante el cambio climático, aseguró la OMPI.
“No cabe duda de que la innovación es necesaria para abordar la ecuación entre la energía y el medio ambiente, pero debe tenerse en cuenta que la innovación no debe perseguirse únicamente en el ámbito de la tecnología”, expresó el director ejecutivo de Global Indices (INSEAD), Bruno Lanvin.
Según Lanvin, se requieren nuevos modelos sociales, económicos y de negocio en los que se promuevan las ciudades inteligentes y soluciones de movilidad basadas en vehículos compartidos.
“En el fondo, debemos garantizar que las soluciones a los desafíos energéticos se adapten a las necesidades locales, no provoquen perturbaciones complementarias y reduzcan las desigualdades”, dijo.
Una de las conclusiones del índice sobre la situación de la innovación en la energía limpia es que se necesitan nuevos avances tecnológicos en toda la cadena de valor energética, y las políticas públicas desempeñarán un papel fundamental al orientar la transición hacia energías más limpias, afirmó el informe.
Para el jefe de Strategy&, consultoría en estrategias de PwC (uno de los socios especializados del Índice Mundial de Innovación), Barry Jaruzelski, en el sector energético, la innovación es fundamental en la estrategia de las empresas.
“Este mercado evolucionará en las próximas décadas”, dijo Jaruzelski y señaló que “como muestran nuestras investigaciones, a medida que las energías renovables van siendo más viables, la industria energética tiene posibilidades de convertirse en un filón para la innovación”.
Fuente: MarcoTrade
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