El acuerdo Mercosur-UE afronta horas críticas y su desenlace puede abrir una nueva etapa para Uruguay.

La Unión Europea negocia a contrarreloj para votar el tratado en un escenario complejo, en tanto la eventual postergación sería un «impacto brutal» para ambos bloques.

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) atraviesa horas realmente críticas, en medio de una negociación minuto a minuto en Europa que puede definir no solo si el tratado de firma el próximo sábado, sino también el futuro de un bloque —y un liderazgo— regional que apostó fuerte a cerrar el año con buenas noticias.

La postura de Francia no sorprende ni es una novedad pero, en las últimas horas, las declaraciones de la primera ministra de Italia, Georgia Meloni, convulsionaron dos continentes: “Creemos que firmar el acuerdo los próximos días, como se ha sugerido, aún es prematuro”, expresó, sembrando aún más dudas sobre si, efectivamente, el sábado en Foz de Iguazú se dará un paso más en la culminación de 25 años de negociaciones.

Todavía no hay confirmaciones, y en Bruselas están negociando al más alto nivel político con el gobierno italiano, tal y como adelantó el director del Instituto de Negocios Internacionales de la UCU (INI)Ignacio Bartesaghi, a Ámbito. En las conversaciones está directamente involucrada Alemania, y es posible que mañana se tengan mayores definiciones: si Italia mantiene la decisión de postergar la firma, “la Comisión Europea (CE) no lo pone a votación en el Consejo porque sabe que pierde, no dan los votos”, explicó el doctor en Relaciones Internacionales. “Se cae el acuerdo”, afirmó.

¿Qué implicancias tendría que se postergue el acuerdo Mercosur-UE?

Si bien Meloni descartó que Italia busque bloquear o rechazar el acuerdo Mercosur-UE, y dijo estar “muy confiada en que para inicios del próximo año se cumplirán todas las condiciones”; en el caso de que, efectivamente, la firma no ocurra en el marco de la cumbre de Jefes de Estado del bloque sudamericano, el sábado, el optimismo quedará indudablemente reducido. De hecho, el mismo ministro de Relaciones Exteriores (MRREE), Mario Lubetkin, ya había expresado que un escenario en el que no se termine el año con el tratado afirmado sería “muy negativo”.

“Si no se firma este año, una vez más queda en evidencia que la Unión Europea no quiere firmar el acuerdo”, coincidió Bartesaghi. “Porque con todo lo que ya se hizo para firmarlo: un acuerdo más diluido que este, con el apoyo de miles de millones de euros que le van a dar a los sectores agrícolas, con una salvaguarda agrícola que es un escándalo porque ya era muy restrictiva y la que se aprobó en el Parlamento Europeo (PE) es todavía más restrictiva y que no se negoció con el Mercosur; si igualmente no tienen los votos, ya no da para más, ya no es creíble que vaya a ocurrir el año que viene”, enumeró.

Como consecuencias directas, habría un “impacto brutal” y una “pérdida total de credibilidad de ambas partes”: la UE pierde la oportunidad de dar “un mensaje importante de cooperación internacional en un contexto tan adverso como el que plantea (Donald) Trump” —uno de los grandes ganadores en caso de que, efectivamente, el acuerdo se caiga—, de guerra comercial y contra el multilateralismo; pero es “un golpe de muerte para el Mercosur”.

“Si no se firma, la crisis se profundiza y Lula (da Silva) queda como el gran perdedor, porque se jugó todo a la firma del 20. Queda por delante una mayor bilateralización, el camino que puede seguir es el del quiebre, no el de la unión”, diagnosticó, gravemente, Bartesaghi.

¿Dónde (y cómo) queda parado Uruguay?

En este escenario que todavía no está definido pero que enciende alarmas, la posición de Uruguay no es neutra: además de necesitar la mayor cantidad de acuerdos y apertura de mercados posible, el país —el gobierno actual— tienen una importante alineación con Brasil, que sería el más golpeado por un acuerdo Mercosur-UE fallido.

“Uruguay tiene que recalcular, repensar su estrategia”, apuntó el director del INI, que recordó que, aunque la administración de Yamandú Orsi y el Frente Amplio (FA) inició con un discurso “pro Mercosur y anti flexibilización”, la aprobación de la solicitud de ingreso al Acuerdo Transpacífico (Cptpp) obligó a cambiar la postura “sobre la marcha” y estar a favor —”sin reconocerlo”— de un mayor margen de movimiento dentro del bloque.

La posible caída del acuerdo con la UE abre dos caminos posibles —y no excluyentes— para el país: por un lado, podría resurgir con mayor fuerza el Tratado de Libre Comercio (TLC) con China. “Dejemos los alineamientos automáticos con Lula y entendamos que la bilateralización es necesaria, sobre todo con China, que ojalá escuche también a Uruguay, más allá de Brasil”, consideró Bartesaghi.

Para el especialista, el gigante asiático tendrá que ver que, con las negociaciones uruguayas en el Cptpp y el incipiente acuerdo entre Argentina y Estados Unidos, “el Mercosur se está flexibilizando de hecho”; por lo que “se abre una nueva etapa en la que está la posibilidad de avanzar bilateralmente con Uruguay, más allá de lo que diga Brasil”.

Por otro lado, el país norteño plantea incertidumbres propias, con un silencio que todavía se mantiene respecto de los avances individuales rioplatenses, en tanto el foco y los esfuerzos siguen depositados en el acuerdo con la UE como mayor argumento de la unidad regional. “Si (Lula) se queda sin esa carta, ¿cómo va a reaccionar en 2026? Esa es la gran pregunta que hay que hacerse, si va a intentar convencer a los miembros del Cptpp o a Uruguay de que ese acuerdo no puede avanzar”, planteó el doctor en Relaciones Internacionales.

“Porque Lula no puede evitar el acuerdo EEUU-Argentina, porque no controla a Trump y tampoco controla a (Javier) Milei. Pero sí controla a Orsi todavía”, apuntó, y advirtió: “Ojo que el camino de Uruguay en el Cptpp puede ser un camino complejo todavía con respecto a Brasil. Ojalá que no, ojalá que asuma que tiene que ceder y que Uruguay necesita esa flexibilización, y que el gobierno uruguayo escuche menos a Brasil”, concluyó.

Fuente: Ámbito