Con Córdoba como epicentro productivo, Argentina es el segundo exportador mundial de maní; la cadena genera más de US$ 1.100 millones por campaña y avanza en el aprovechamiento integral de la cáscara para producir energía renovable, materiales de construcción y biocarbón
Argentina ocupa un lugar destacado en el mercado internacional del maní. Aunque se ubica en el sexto puesto entre los principales productores mundiales, es el segundo mayor exportador, con una industria concentrada principalmente en Córdoba.
Según el Informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, el complejo manisero genera ingresos promedio por US$ 1.110 millones por campaña en exportaciones. A su perfil exportador se suma un modelo de economía circular que busca aprovechar los distintos componentes del cultivo y transformar los residuos en productos de mayor valor agregado.
Argentina, entre los principales exportadores mundiales de maní
La producción mundial de maní promedia los 50,7 millones de toneladas por campaña, de acuerdo con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). China lidera el ranking, con el 37% del total, seguida por India, con el 14%, y Nigeria, con el 10%. Argentina ocupa el sexto lugar, con una producción promedio de 1,4 millones de toneladas.
Sin embargo, el país gana protagonismo en el comercio internacional: concentra el 21,3% de las exportaciones mundiales, con aproximadamente 1,02 millones de toneladas por campaña, y solo es superado por India.
En cuanto a los destinos, la Unión Europea constituye el principal mercado importador. Dentro de ese bloque, Países Bajos se destaca como el principal receptor del maní argentino, con un promedio de 245.000 toneladas, seguido por otros mercados como Polonia y Reino Unido. Rusia y China también figuran entre los compradores
El consumo mundial de maní en grano supera las 24 millones de toneladas por campaña. China encabeza la demanda, mientras que Argentina ocupa el puesto 34 entre los consumidores totales, con unas 91.000 toneladas anuales. No obstante, al medir el consumo por habitante, el país asciende al sexto lugar, con un promedio de 2 kilos por persona al año.
Córdoba concentra la producción y la industrialización
La producción argentina de maní promedia 1,4 millones de toneladas por campaña y tiene una fuerte concentración geográfica. Córdoba representa el 75,4% del total nacional, seguida por Buenos Aires, con el 12,9%, y La Pampa, con el 5,1%.
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Según estimaciones del Departamento de Información Agronómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba, Córdoba produce casi un millón de toneladas de maní en caja por campaña, equivalentes a unas 686.000 toneladas de maní en grano. La siembra comienza habitualmente en las primeras semanas de noviembre y finaliza entre fines de diciembre y principios de enero.

La provincia también concentra el 90% de la industrialización nacional, con una actividad enfocada principalmente en la producción de aceite, pellet y expeller.
La campaña 2024/25 marcó un récord de molienda, con 280.000 toneladas procesadas. En ese período, la producción de aceite alcanzó las 116.000 toneladas, un 119% más que en la campaña anterior; los pellets llegaron a 147.000 toneladas, con un crecimiento del 117%; y el expeller sumó 17.000 toneladas, un 43% más.

De acuerdo con la entidad, uno de los factores que impulsaron la industrialización fue el Decreto 38/2025, que llevó al 0% los derechos de exportación para el maní blancheado y determinados residuos sólidos de la molienda.
En materia de comercio exterior, las exportaciones argentinas promedian las 798.000 toneladas por campaña. En 2024/25 superaron las 933.000 toneladas y alcanzaron un récord. Sin embargo, el mayor volumen no se tradujo en más divisas debido a los menores precios internacionales.
El maní blancheado es el principal producto exportado, con ingresos promedio de US$ 488 millones por campaña. Le siguen el maní tostado, con US$ 312 millones, y el aceite, con US$ 94 millones. En conjunto, el complejo genera alrededor de US$ 1.110 millones por campaña.

Economía circular: cómo la cáscara de maní se transforma en energía y materiales
Uno de los rasgos distintivos de la cadena manisera es el aprovechamiento de sus subproductos. En Córdoba, la cáscara de maní se utiliza para generar electricidad y desarrollar materiales para la construcción, biocarbón y otros insumos.
Entre las empresas que aprovechan este residuo para producir energía se encuentra Prodeman, en General Cabrera, a través de su unidad de negocio OC Bio. Su planta tiene una capacidad de generación de 10 megavatios y puede abastecer hasta 18.000 hogares al año.
También se destaca Generación Ticino Biomasa (GTB), de Lorenzati, Ruestch y Cía., ubicada en Ticino. La planta comenzó a operar en 2018 y cuenta con una capacidad de 4,63 megavatios. Su principal insumo es la cáscara de maní, aunque puede utilizar chips de madera cuando resulta necesario. El informe también menciona a Embio, en Las Junturas, que cuenta con una central térmica de biomasa, aunque no registró inyección de energía al sistema en los últimos años analizados.

Durante los primeros ocho meses del período relevado, la generación eléctrica a partir de biomasa de maní alcanzó los 50,9 GWh, un 19% más que en igual período del año anterior.
La cáscara también puede incorporarse a la fabricación de ladrillos, bloques, placas para cielorrasos y tableros aglomerados. Entre sus ventajas potenciales se encuentran su bajo peso y sus propiedades de aislamiento térmico. En esta línea, Prodeman utiliza las cenizas de la combustión de cáscara de maní para producir ladrillos macizos en instalaciones propias.
Otra alternativa es la producción de biocarbón mediante pirólisis, un proceso térmico que permite obtener un material con potencial para utilizarse como enmienda para los suelos. Investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet estudiaron esta posibilidad.
A partir de los residuos generados por las procesadoras cordobesas, el informe estima que podrían producirse entre 65.000 y 163.000 toneladas de biocarbón por año, según el rendimiento del proceso.

De residuos agroindustriales a nuevos insumos
Las posibilidades de aprovechamiento de la cáscara de maní no terminan en la energía y la construcción. El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) desarrolló un método para obtener colorantes naturales a partir de este residuo, mientras que la Universidad Nacional de Villa María investiga su utilización para fabricar plásticos biodegradables, como películas tipo film. Además, la cáscara puede destinarse a la alimentación de ganado y animales de corral, según sus características y procesamiento.
El potencial también despierta interés internacional. El informe menciona una iniciativa de investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, que desarrollaron biocarbón a partir de cáscara de maní para explorar aplicaciones en baterías de ion-litio y sistemas de almacenamiento de energía.
Estas alternativas permiten ampliar las oportunidades de negocio del complejo manisero, reducir el desperdicio de recursos y generar nuevos productos a partir de un subproducto agroindustrial.
Fuente: Agrofy News
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