Donald Trump entrega a China el liderazgo comercial de EEUU en el mundo. Los demás países del TTP quieren firmar un acuerdo final en marzo, sin EEUU.
Un año después de que Trump, en el tercer día de su presidencia, retirara a EEUU del Tratado Transpacífico, los países miembros restantes insisten en mantener vivo el acuerdo.
Tras la reunión del 23 de enero pasado en que sus 11 de sus miembros se reunieron en Tokio decididos avanzar juntos, ahora se concreta el anuncio de que Canadá también participará del acuerdo, que será uno de los pactos comerciales más rigurosos del mundo, teniendo en cuenta la apertura de cada país a la inversión de los otros miembros, la protección de patentes y resguardos ambientales.
La ratificación de Canadá de sumarse a los miembros restantes de la antigua Asociación Trans-Pacífico (Australia, Brunei, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam) en un acuerdo comercial revisado, sin EEUU, denominado Acuerdo Global y Progresivo para la Asociación Transpacífica (CPTPP, por sus siglas en inglés), termina por consolidar un nuevo bloque de libre comercio con un mercado de casi 500 millones de personas y un PBI anual combinado de u$s 13,5 billones.
Canadá, la segunda economía del grupo, después de la de Japón, pretendía un trato especial para las industrias culturales, como televisión y música, y cambios en las reglas para la importación de autos. Canadá con una gran industria autopartista, que depende principalmente de los fabricantes de EEUU, al haberse éste, salido del pacto, serán menos los autos de esta cadena de provisión norteamericana integrada que tendrán suficiente contenido de países del CPTPP para calificar al acceso libre de aranceles y la apertura de su mercado a los autos asiáticos, incorpora competencia extranjera a sus autopartistas, lo que se compensó con un mayor acceso al mercado japonés de autos.
También se hicieron concesiones a países para que permanecieran en el pacto. Malasia, por ejemplo, no tendrá que liberalizar de inmediato a sus empresas de propiedad estatal y Vietnam puede postergar la implementación de normas sobre disputas laborales y creación de sindicatos independientes.
Aunque el CPTPP, en estas circunstancias, es una clara apuesta de Japón, contribuye de manera indirecta a consolidar el liderazgo global de China en la promoción del libre comercio. La perspectiva de un orden global abierto y basado en reglas de multilateralismo han sido de enorme provecho para la región de Asia-Pacífico, la más beneficiada por ese orden, en las últimas décadas.
La retirada de Trump del TPP, su ataque al multilateralismo y sus embates en favor de un proteccionismo obsoleto, elevando las barreras al comercio, planteando la imposición de renegociar el TLCAN y su TLC con Corea del Sur, etc. han sido suficientes motivos para consolidar este nuevo bloque, al que han expresado interés en sumarse Corea del Sur, Indonesia y Filipinas.
La corriente a favor del libre comercio que lidera China bajo el mandato del presidente Xi, no se expresa solo en el CPTPP. Japón acaba de concluir un pacto general con la UE y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) avance en la creación del área de libre comercio más grande del mundo, que incluya a sus socios más China, India, Corea y Japón (ASEAN +4).
Ya en noviembre pasado, durante la cumbre de la APEC, Trump mostró su renuncia al liderazgo comercial internacional, dejando a China como única alternativa, en defensa de un orden global basado en el multilateralismo y la globalización. Mientras el millonario populista hacía su reivindicación de ‘America First’ y arremetía contra los “abusos comerciales crónicos” y la OMC, el líder chino asumió el planteamiento opuesto. Para Xi, “la globalización es una tendencia histórica irreversible” (y por ello) “tenemos que apoyar el sistema multilateral de comercio y practicar un regionalismo abierto, para permitir que los países en desarrollo se beneficien del comercio y de las inversiones internacionales”.
Redoblando la apuesta, China abre su sector financiero a la inversión extranjera, adoptando un plan para relajar y eliminar, en los próximos cinco años, los límites al capital foráneo en bancos, aseguradoras y compañías locales de gestión de fondos, de futuros y de valores.
China aprovecha el retroceso histórico que representa la nueva Administración de Washington en política y comercio internacional, para fortalecer sus alianzas, sustituyendo a Washington como socio comercial y perfilarse, en palabras del líder chino, como “una nueva opción para otros países”, que reclaman el mejoramiento pero también la continuidad del proceso globalizador, de extraordinarias consecuencias en materia de riqueza global y combate a la pobreza.
Hay que comprender que en Asia soplan vientos favorables para el libre comercio, donde no sufre los embates populistas que soporta en EEUU y buena parte de Europa. Es que en Asia, el comercio y su expansión planetaria, permitió a miles de millones lograr un mínimo de prosperidad y salir de la pobreza en solo 40 años. Para esos millones de asiáticos, los aspectos negativos asociados con la apertura de mercados, exaltados en los países ricos, se ven relativamente insignificantes. Hace medio siglo atrás, Asia Pacífico representaba el 12% de la economía mundial. Hoy supera el 40%. Mientras eso suceda, Asia –liderada por China- seguirá levantando la bandera del libre comercio global.
Fuente: MarcoTrade
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