Esta fecha conmemorativa del Día de la Industria permite un espacio interesante de reflexión en donde creo necesario detenernos en tratar de interpretar lo que significa Industria, así con mayúscula.
Industria es todo aquello que transforma, que agrega valor, que genera mano de obra genuina y también intensiva y que, dentro de su camino ascendente encuentra escalones que son importantes de ponderar.
Vaya, como punto de partida, lo que podemos focalizar en “el sueño” de un emprendedor, en el cual la escasez es el contenido de la alforja. Pocos ó nulos recursos económicos y tecnológicos, mucha fe, muchas ganas y mucha convicción.
A partir de ese punto se va dando el desarrollo que se apoya en los procesos de investigación, innovación, sostenida inversión en infraestructuras y tecnologías, profesionalización, estrategias para el desarrollo de los mercados, la inserción en el mundo, etc.
Nuestra provincia ha sido un magnífico ejemplo de todo lo expresado precedentemente ya que aquellos emprendedores que fueron fieles a sus sueños también fueron fieles a su tierra y a su gente y no hubo adversidad que pudiera hacerles bajar los brazos y es, en ese derrotero, donde han puesto la vida cuando no generaciones para sostener vivas a sus industrias. Esto es lo esencial y lo diferencial y es el sello referencial entrerriano.
Creo que no es difícil comprender lo expresado. La actividad industrial debe ser vista, entendida, valorada y promocionada conceptualmente no solo por la sociedad toda sino también por quienes nos gobiernan.
No existirá desarrollo económico ni social sustentable sin industria y no existirá industria sin una verdadera y clara sinergia público – privada. En nuestra provincia, lo sabemos por experiencia, y desde esa convicción y desde nuestra Unión Industrial de Entre Ríos, fijamos y exigimos puntos de encuentro.
Argentina está pasando, nuevamente, momentos extremadamente difíciles y, en particular, la actividad que nos es propia está severamente afectada aunque lo que considero importante destacar en este reflexivo Día de la Industria tan particular, es que no es bueno expresar desde los más altos poderes del estado nacional una permanente descalificación y maltrato a nuestra noble y vital actividad. Prefiero pensar que ello es la resultante del desconocimiento porque, otra interpretación, sería absolutamente desmotivante.
No podrá apalancarse el país para superar sus problemas si encorseta a la industria y si se levantan muros que la aíslen del mundo porque ese mundo existe y es potente y la vinculación es una avenida de doble mano. Solo es necesario que se den herramientas claras, que den pautas de competitividad y que sean jurídicamente sustentables. Con ello, solamente con ello, las industrias harán su específico trabajo que es producir, ganar mercados y generar vitales puestos de empleo.
Hoy vivimos tiempos complicados pero pienso que a estos tiempos se ha llegado por no haber acertado con sencillos denominadores comunes que bien podrían habernos hecho grandes. Es necesario que haya un reencuentro en los grandes objetivos y que quienes nos gobiernan sepan orientar – aún en el disenso – hacia ese imprescindible destino de grandeza.
Finalmente, debe tenerse muy claro que el trabajo preexiste a la familia y que no es posible construir ni sostener una familia si no hay trabajo. Es algo humanamente vital pero, sobre todo, elemental que se entienda. En ello va la dignidad del hombre y en ello debemos, tanto gobierno como privados, poner nuestro incansable esfuerzo. No tenemos ya más tiempo.
Desde la UIER afirmamos que esta es nuestra prédica y que esto define nuestra identidad y nuestra gestión.
Antonio Caramagna
PRESIDENTE UIER
Revista ForExport Espacio comunicacional relacionado con el comercio internacional y la logística dentro de la región.