La economía brasileña sigue mostrando síntomas que confirman que la recesión podría profundizarse aún más, o que la salida de la crisis no está tan cerca como parece. Ayer se conocieron dos datos que revelan la delicada situación por la que atraviesa la industria de ese país: el Índice de Confianza empresaria cayó a valores mínimos en su historia y la tasa de morosidad marcó su crecimiento más veloz en tres años.
En rigor, el Índice de Confianza de la Industria de Brasil (ICI) elaborado por la Fundación Getulio Vargas (FGV) empeoró en septiembre por segundo mes consecutivo, al caer un 2,9 por ciento respecto al mes anterior para tocar un nuevo mínimo histórico.
El ICI bajó a 66 puntos en septiembre, después de caer un 1,6% en agosto a 68 puntos.
“Los factores negativos de origen económico se asocian a la incertidumbre del entorno político para determinar la persistencia de la tendencia a la baja de la confianza de la industria“, dijo el superintendente adjunto para ciclos económicos de la FGV/IBRE, Aloisio Campelo Jr.
En tanto, respecto a la morosida corporativa, ayer también se difundió que el cese del pago de préstamos y facturas de servicios públicos en las compañías brasileñas creció en los primeros ocho meses del 2015 a su ritmo más veloz en tres años, según informó la firma Serasa Experian.
El Índice de Default Corporativo Serasa Experian que elabora la firma de análisis crediticio subió un 13,3 por ciento en el periodo enero-agosto respecto al año pasado, marcando así el mayor avance desde un alza del 14,3 por ciento que había registrado hace tres años.
En una base anual, la tasa de morosidad corporativa se incrementó un 16,1 por ciento en agosto respecto al año previo, dijo Serasa. En una base mensual, la tasa bajó un 5,7% en agosto respecto a julio.
La producción industrial, en tanto, inició el tercer trimestre con una debilidad generalizada en todos los sectores al caer 1,5 por ciento en julio con respecto al mes anterior, el peor resultado mensual de este año, lo que reforzó el escenario de recesión en Brasil.
Dilma en Nueva York defendió su plan fiscal
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo ayer que el país es capaz de superar sus actuales dificultades económicas mediante las políticas de austeridad fiscal de su Gobierno, con las que busca recuperar la confianza de los inversores.
Durante una presentación en la apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, Rousseff dijo que “Brasil no tiene ningún problema estructural grave”. “En general nuestros problemas están muy acotados a las circunstancias actuales”, agregó.
“En vista de eso, estamos reequilibrando nuestro presupuesto y hemos asumido una reducción importante en el gasto del Gobierno”, explicó Dilma.
“La lenta recuperación de la economía mundial y el final del super ciclo de las materias primas ha tenido un impacto negativo en nuestro crecimiento“, dijo la mandataria, y prometió “reorganizar el marco de trabajo fiscal reduciendo al mismo tiempo la inflación, consolidando la estabilidad macroeconómica y aumentando la confianza”. Los inversores aguardan para ver si Rousseff podrá conseguir que el Congreso apruebe los nuevos impuestos, con el malestar que generará en la población.
Fuente: Bae
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