Por temor a que no les habiliten los dólares, las agencias de turismo salen a «reventar» paquetes al exterior

En el sector alertan que el Central comenzó a demorar el proceso de entrega de billetes verdes a los operadores mayoristas, que nutren a los comercios más chicos. Crece el temor a que se fijen cupos, como los que padecen automotrices o tecnológicas, o que los obliguen a recurrir al «conta con liqui».

Conforme el blue se dispara y siguen creciendo las expectativas de una devaluación brusca para corregir las mayores tensiones cambiarias, la incertidumbre comenzó a extenderse entre las empresas del sector turístico.
El temor se aceleró en los últimos días, luego de que American Airlines pateara el tablero y anunciara la limitación de la venta de pasajes a no más de 90 días de plazo.

Pero no fue la única que tomó medidas: luego se le sumó British Airways, que decidió eliminar en los próximos meses dos frecuencias semanales para su ruta Buenos Aires-Londres.
Copa Airlines hizo lo propio, al restrigingir la compra de pasajes para tramos realizados fuera de la Argentina.
La decisión de las compañías de reducir su presencia en el mercado local obedece a la creciente aversión al riesgo.
Sucede que estas empresas temen por dos posibles escenarios que amenazan con convertirse en un gran problema financiero.
Por un lado, está latente la amenaza de que se produzca una brusca depreciación del peso. Por otro, temen el retaceo» de los dólares que entrega el Banco Central.
Cualquiera de estas dos posibilidades les implica serias dificultades para cumplir con el giro de divisas.
Desde el Gobierno criticaron con dureza las decisiones de estas compañías. De hecho, la propia Presidenta llegó a considerar a la medida tomada por American como una maniobra desestabilizadora pergeñada por los fondos buitre.
Para calmar las aguas, días atrás, desde la entidad que conduce Juan Carlos Fábrega salieron a comunicar que se estaban habilitando dólares con normalidad. Sin embargo, en el sector, lejos de achicarse los temores, se acrecientan.
La razón es simple: el Ministerio de Industria acaba de imponerles un sistema de cupos para el acceso a divisas a valor oficial a dos ramas de actividad que eran las grandes «estrellas» del modelo K: automotrices y terminales electrónicas.
A las primeras, les están habilitando importaciones de autopartes por un valor de apenas u$s110 millones mensuales. Desde el sector alegan que se necesitan no menos de u$s500 millones por mes para poder operar con normalidad.
A las compañías tecnológicas de Tierra del Fuego, en tanto, ahora les otorgan divisas por u$s120 millones cada 30 días.

Desde esa industria argumentan que necesitan no menos de u$s350 millones mensuales dado que abastecen con casi la totalidad de piezas importadas entre el 90% y 100% de los productos que se consumen en el país.
Entre los empresarios del sector turístico, crece la sospecha de que su actividad -que en comparación con los otros dos sectores tiene una baja incidencia en cuanto a mano de obra y que, además, el año pasado le produjo al Central un rojo de u$s8.000 millones- quede bajo el mismo sistema de cupos de divisas. Y tienen razón para estar preocupados.
Un referente del sector advirtió a iProfesional que «la incertidumbre es que, de un día para el otro, el Gobierno no habilite más dólares y se caigan todas las reservas hechas. Por algo American y British se adelantaron a restringir sus operaciones».
Además, consideró que el de las automotrices «puede ser un caso testigo de lo que le puede tocar a otras actividades, como el turismo».
Sobre este punto, el economista Santiago Alfonso, asesor del ex diputado nacional Alfonso Prat Gay, asegura que las aerolíneas ya estarían sufriendo el problema en carne propia.
Según sus estimaciones, así como el BCRA no entregó a grandes empresas el equivalente a u$s4.500 millones por importaciones ya realizadas, a las líneas aéreas les estaría adeudando unos u$s600 millones en lo que va del año.
Otro dato no menor es que los operadores turísticos también quedaron incluidos en la norma no escrita del BCRA por la cual, desde hace dos semanas, se frena toda operación que exceda los u$s150.000.
Esto lleva a que grandes jugadores del sector, tengan que «cuotificar» sus giros a lo largo de varios días para no quedar por encima de este tope, lo que agrega otro factor de incertidumbre, especialmente para los principales players.

El temor al «conta con liqui»

El problema de que eventualmente se les cierre la «canilla» de billetes verdes a los operadores turísticos es que, para cancelar compromisos asumidos, podrían quedar obligados a tener que recurrir al mercado de «conta con liqui», como ya tuvieron que hacer algunas automotrices.
Esta operación consiste en comprar bonos en la plaza local y venderlos en Nueva York para transformar los pesos en dólares y así sacarlos del país.
Para las aerolíneas, tener que recurrir a este mercado para hacerse de divisas implica un importante desplome de la rentabilidad.

Esto es así porque, en vez de convertir los pesos que reciben al valor oficial ($8,45), lo deberían hacer al precio del «conta con liqui» (actualmente en $14,5).
A los operadores turísticos que tienen que pagarles a sus proveedores de afuera, una medida de este tipo los obligaría a tener que remarcar fuertemente los precios en pesos, en casi un 70% si se considera el gap actual, lo que pulverizaría el negocio.

Brecha récord, más ventas

Lo que por estas horas preocupa al Gobierno es que, conforme se fue disparando la brecha entre el blue y el oficial, más se incrementó el ritmo de demanda de paquetes y pasajes.
Cabe destacar que hasta julio, el sector había quedado fuera de la mira oficial, de la mano de desplomes de un 50% en el nivel de ventas. Sin embargo, a partir de agosto, conforme se fue despertando el blue y se concretaron los viajes que se habían comprado por adelantado en 2013, volvió a afluir el público a estos comercios.
La clave está en que un gap elevado genera entre los argentinos la percepción de que el Gobierno está ofreciendo un tipo de cambio «subsidiado» y esto impulsa a los particulares a ir por bienes o servicios dolarizados.
Cabe recordar que, a comienzos de abril, durante la llamada pax cambiaria, el «dólar turista» había pasado a estar un 2% por encima del valor del marginal. Es decir, era más barato comprar divisas en una cueva que tarjetear fuera del país.
En la actualidad el escenario se revirtió fuertemente: tras la disparada que tuvo lugar en los últimos días, el blue a casi $16 ya se ubica un 40% por encima del «dólar turista» (oficial + 35% de recargo).
«El incremento del paralelo, ante un tipo de cambio oficial que no se mueve, ha hecho que muchos argentinos adelanten las compras de pasajes y paquetes al exterior», confirmó Tomás Ryan, ex presidente de la Aaavyt.
Esto, no hace más poner en evidencia la actitud que han tomado muchos particulares de anticipar sus adquisiciones ante la percepción de que una nueva devaluación está por venir.
En una línea similar se expresó el consultor Salvador Di Stefano, quien destacó que «el incremento de la brecha» está llevando nuevamente a una mayor demanda de activos y servicios valuados en divisas estadounidenses.
«Esto se está viendo reflejado en un creciente movimiento en las agencias de viaje», completó.
Según datos de la AFIP, en lo que va de septiembre se autorizaron a ahorristas compras por el equivalente de u$s40 millones para turismo.

Si bien es una cifra más baja que la del llamado «dólar ahorro», representa el mayor nivel desde el mes de febrero, lo que deja a las claras la creciente avidez por viajar.

 

Fuente: iProfesional

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