Aprovechan que el Gobierno les da un margen para revertir la situación
A poco más de un mes de que los gobiernos de la Argentina y Brasil firmaran un nuevo acuerdo automotor hasta el 2020, las terminales no abandonaron su política importadora desde Brasil y continúan comprando vehículos por encima de lo establecido.
El flamante Pacto Automotor Común (PAC) mantuvo en su letra la continuidad de un flex de 1,5 dólares (sólo se puede importar hasta 1,5 dólares por cada dólar exportado), como reclamaba el sector autopartista.
Sin embargo, fuentes de las terminales aseguraron que como existe la posibilidad de compensar con exportaciones en 2017 y 2018, siguen las importaciones en volúmenes superiores al 1,5, en alrededor de 1,6 dólares en este momento.
Como los fabricantes de autos admiten que no se sabrá qué coyuntura se vivirá los próximos dos años, adquiere gravedad el hecho de que mantienen su relación de intercambio más alta, y así importan de Brasil, en perjuicio de la producción nacional y la actividad de los autopartistas.
Antes de la firma del acuerdo, a fines de junio, el Gobierno podría haber dispuesto multas vía aranceles punitorios, pero con el nuevo protocolo hay un plazo hasta diciembre de 2018 para que reviertan los excesos que se están cometiendo. El presidente de FIAT, Cristiano Rattazzi, fue uno de los que empujó un flex más elevado para llegar al libre comercio y confesó que el flex supera hoy el 1,5 dólares.
Además, se suma el proceso de deslocalización de piezas por la importación de partes de Europa del Este, más allá de Brasil. El Gobierno no quedó exento de los fuertes cuestionamientos de las fuentes autopartistas, ya que “hizo poco para que se reduzcan las importaciones de autos”.
Como sucede con otros sectores, las decisiones gubernamentales en materia de comercio exterior no se cumplen internamente desde el sector privado.
Fuente: Bae negocios
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