El pronóstico del comercio internacional de la Argentina 2015-2030 que dos veces por año elaboran HSBC y Oxford Economics (el informe se presenta en mayo y diciembre) indica que en 2030, las exportaciones habrán crecido 267 por ciento.
«Las ventas aumentarán algo más de dos veces y media, y totalizarán US$ 160.430 millones contra US$ 60.065 de 2015», afirma Juan Pablo Scaserra, gerente de Comercio Exterior de HSBC. El informe también pronostica que para entonces, Vietnam será el cuarto mercado más importante para la colocación de productos argentinos en el exterior, y Brasil seguirá siendo el principal, seguido por China, Estados Unidos, Vietnam y la India.
«Los productos basados en la agricultura serán los protagonistas de la economía. La unificación del tipo de cambio y la flexibilización de las regulaciones del comercio exterior permitirán aumentar la producción y productividad del sector», dice la investigación.
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Respecto de las compras argentinas al mundo, señala que los equipos de transporte serán los principales insumos de importación y contribuirán en un 26% al crecimiento de las importaciones en 2030. «La industria automotriz argentina depende fuertemente de la importación de estos equipos para el posterior ensamble de autos.» Para entonces, Brasil seguirá siendo el origen principal de las importaciones argentinas, seguido por China, Estados Unidos, Alemania y México.
Pese a las preocupaciones que genera la desaceleración de China y la actual situación de Brasil, Scaserra confía en que el sostenido crecimiento de la denominada nueva clase media mundial en esos sitios, asegure la demanda de los principales productos que exporta la Argentina. Luego de comentar que según las proyecciones de HSBC, la Argentina crecerá 1,2% este año y 3,2% en 2017, dijo que los cambios en la política comercial ya impactaron en las operaciones diarias que registra el banco. «Vemos una diferencia en cantidad y volúmenes sustancialmente mayores a los de diciembre pasado. Eso tiene que ver con los cambios normativos en la regulación y el tipo de cambio más competitivo, y con la vuelta de las cerealeras a la cancha, que representan 60% de las ventas exteriores.»
Claus Noceti, director de Foreign Trade & Customs de PwC, destaca que el principal efecto de los cambios en la política comercial es la previsibilidad. «Ahora sabemos que hay 1400 posiciones arancelarias con licencias no automáticas y que eso ingresará sin ningún problema, y la sensación es que para las alcanzadas por las licencias no automáticas habrá un criterio razonable, enfocado 100% a los productos hechos en el país», dice.
¿Estamos frente a una política de protección y ya no ante proteccionismo? «La diferencia es que en la primera opción se usan criterios razonables y económicos para aprobar el ingreso de algo, y este parece ser el caso, ya que se convocó a diferentes cámaras y fabricantes para determinar la lista de productos. Ahora hay una restricción inteligente, antes se hacía a las apuradas», considera.
Fuente: La Nación.com
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