-Desde hace muchos años vivimos con un sistema de importación temporal arcaico y anti productivo, que en lugar de facilitar las importaciones las burocratiza y castiga, agregando costos imposibles de sostener. La actual administración comprende la problemática y acaba de anunciar grandes cambios que, esperemos, puedan llevar adelante, eso nos ayudará mucho.

Argentina tiene que mejorar en la competitividad de la industria con un plan consistente y eso significa que para mejorar las exportaciones tenes que agilizar las importaciones temporales, que hoy son un desastre burocrático.

Creo que debería permitirse a las empresas acceder a la modernización vía ingresos de bienes de capital sin impuestos, con financiación acorde y promoción, algo que hace unos años se hacía muy bien y que otros países que quieren empujar sus exportaciones realizan.

Otro aspecto en el que necesitamos mejorar fuertemente es en los procedimientos aduaneros, donde continuamente tenemos trabas y controles increíbles: nos paralizan los embarques y nos hacen perder buques con los consiguientes retrasos en las entregas (y los costos que esto genera). Incluso nos llegan a romper los embalajes para revisar las máquinas. Aunque parezca mentira esto pasa continuamente. Hace años que procuramos hacer aduana en planta, pero hay múltiples dificultades que lo imposibilitan.

-¿Qué lectura hace del nuevo tipo de cambio?

-Debemos sostener un tipo de cambio competitivo en el largo plazo, que nos permita mejorar la balanza comercial y ayudarnos a paliar las desventajas estructurales de nuestra ubicación geográfica y tantos años de burocracia anti-exportadora. El peor de los caminos es tener un dólar subvaluado, que solo llevaría a la destrucción de las exportaciones y las economías regionales.

El aumento del dólar nos ayudó, pero no en el porcentaje en que creció. Venimos de años de un dólar planchado que aumentaba menos que la inflación y los salarios. Un dólar a $18/20 no funcionaba. Hay que tener un tipo de cambio competitivo: ni el devaluado de 17 ni el de 42, aunque tal vez éste es más cercano a la verdad.

Argentina necesita generar trabajo en los centros urbanos y para eso hay que potenciar a la industria.

El país tiene un gran potencial en sectores como el software, pero con eso no alcanza. La industria argentina es muy poco competitiva porque estuvo mucho tiempo aislada.

Compramos chapa en Argentina, a los capitanes de la industria y pagamos 20% más caro el producto que en el resto del mundo.

Los proveedores nacionales más chicos, que si bien es cierto florecieron durante el gobierno anterior, terminaron cartelizándose y siendo muy ineficientes a nivel costos. Están clavados en costos que son pocos competitivos.

Somos un país que vive aislado, estamos en el final del mundo, no tenemos acuerdos de comercio. El único que tenemos es con Brasil, que es el peor socio posible porque para la industria argentina -exceptuando el sector automotriz- ir a vender a Brasil es dificilísimo: están protegidos, te persiguen, te copian. Todos hablan de las exportaciones a Brasil pero lo que se exportan son autos.

Argentina podría aumentar enormemente sus exportaciones con solo hacer lo que otros países hacen: direccionar todos los esfuerzos de la administración en el mismo sentido, potenciar todos los factores diferenciales (diseño, capacidad intelectual, capacidad e historia industrial) y de una vez por todas lograr un crecimiento sostenido y a largo plazo.

Fuente: Trade News