La incidencia de las importaciones en el consumo fue menor al 11% en 2016

El informe elaborado por el Gobierno destaca que si bien se abrieron las importaciones, los productos que ingresan al país están destinados a la producción y no al consumo.

Las importaciones de productos sensibles para la producción nacional tuvieron una incidencia en 2016 en el mercado interno de entre 11% y 0,1%, según un informe interno del Ministerio de Trabajo, que analiza la relación entre el comercio exterior y el mercado laboral.

El informe, al que Télam accedió, marca como «fundamental» enfocar el análisis de la incidencia de las compras externas en el empleo desde «la porción que ocupan en el mercado interno de cada producto», ya que «no es lo mismo para la producción nacional que entren importaciones por el 50% del consumo local que por el 2%», argumenta.

De esta manera, pone como ejemplo el sector de la alimentación, que en 2016 tuvo ingresos de 27.600 toneladas de carne porcina, la misma cantidad que en 2012, y que representó «apenas un 5,7% del consumo nacional».

En ese período se importaron 17.000 litros de dulce de leche, que no alcanzaron a participar con el 0,1% en el mercado interno, mientras que las compras de manzanas pasaron de 288.000 kilos en 2015 a 3 millones en 2016, cifra última que representó 1,5% del consumo nacional.

En línea blanca, el ministerio menciona que de las cocinas vendidas en el mercado local el año pasado, el 11% fueron importadas, y enfatiza que ingresaron menos heladeras y lavavajillas que en 2013; menos lavarropas y radiadores que en 2014, y menos freezers y aires acondicionados que en 2015.

Las importaciones de indumentaria implicaron 5,9% del consumo nacional, mientras que en 2012 se importó 6,8%, y las compras externas de confecciones representaron 4,6% contra 5,6% hace cuatro años.

Por último, concluye que el sector de muebles, otro de los rubros sensibles, tuvo importaciones por U$S269 millones, cuando en 2013 estos ingresos totalizaron U$S300 millones.

IMPACTO EN EL TRABAJO

El trabajo en blanco, de 12,1 millones de empleos a diciembre de 2016, fue el más alto de los últimos 4 años y, en este escenario, el volumen de importaciones y el actual mercado laboral no están relacionados, según un detallado análisis de las cifras de comercio exterior y ocupación por sectores del último lustro, realizado en el Ministerio de Trabajo, que concluye que «no hay apertura indiscriminada» de las compras externas y que «no hay un problema generalizado de empleo».

El informe interno del Ministerio, al que Télam accedió, desestima denuncias y reclamos de varios sectores empresariales y gremiales, en particular de los industriales, sobre la incidencia de las importaciones en la pérdida de puestos laborales.

Por el contrario, el paper señala que las compras externas cayeron 7% en 2016; que 80% de las mismas responde a bienes de capital, intermedios e insumos; que la ocupación crece desde julio pasado; que el trabajo registrado en 2016 es el mayor desde los últimos cuatro años, y que la recuperación del mercado brasileño y de la obra pública impulsarán en 2017 el movimiento del empleo industrial.

También reconoce el gobierno que en el primer semestre del año pasado se destruyeron 53.000 empleos privados, y si bien en la segunda mitad se crearon 14.000 nuevos puestos, apunta a un problema de larga historia y perspectiva, al señalar que desde 2012 los asalariados en este ámbito oscilan entre 6 y 6,3 millones.

Al abordar, los reclamos sobre el efecto de las importaciones en el mercado laboral industrial, el informe asegura que «si el gobierno nacional hubiese repetido la estrategia de apertura comercial de los años ’90 se habrían perdido medio millón de empleos».

Fuente: El Patagónico