jueves 11 de agosto de 2022
La Argentina tiene una demora en el crecimiento de las ventas al exterior.

La Argentina tiene una demora en el crecimiento de las ventas al exterior.

La Argentina tiene una demora en el crecimiento de las ventas al exterior.
El país se encamina hacia un nuevo récord de exportaciones, motivado por el incremento de los precios internacionales, sin embargo los países de la región ya lo lograron hace un año
La Argentina alcanzará en 2022, de mantenerse las condiciones internacionales actuales, un récord en sus exportaciones de bienes, que superarían los US$87.000 millones. El anterior récord se había alcanzado en 2011, con US$84.000 millones.
La estimación para 2022 se apoya en el supuesto mantenimiento de los actuales altísimos precios internacionales. Precios mayores aun (la guerra en Ucrania es gran responsable, aunque no es el único) que en el reciente 2021, cuando la Argentina ya gozó del más alto índice de precios de exportaciones desde aquellos muy elevados del cuatrieño 2011/12/13/14.
En 2022 las exportaciones siguen creciendo explicadas especialmente por aun más altos precios (en el primer trimestre los mejores precios empujaron un alza de 28% y las mayores cantidades una de 3%).
Al respecto pueden hacerse diversas evaluaciones. Por un lado, siempre debe elogiarse el alza de las ventas externas. Por el otro, no se puede evitar la ponderación de unas especiales circunstancias.
En primer lugar, ya en 2021 el comercio internacional total mundial (bienes y servicios), según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), llegó al récord histórico de 28,5 billones de dólares. De modo que la Argentina, en realidad, en su buen resultado de 2021 acompañó una tendencia y mantuvo su tradicional 0,3% del total de exportaciones planetario. No se obtuvo una mejora relativa internacional y estuvimos todavía por debajo de aquel 0,4% de inicios del corriente siglo y muy atrás del 0,8% de hace 60 años.
En segundo lugar, debe considerarse que, si la Argentina lograra finalmente (lo que es esperable), por primera vez, superar el anterior récord histórico (de 2011) estará superándolo más tarde que la mayoría de sus vecinos.
Efectivamente: mientras que la Argentina nunca empardó todavía, en cifras anuales, su récord (de 2011) anterior (se espera que lo haga en 2022), Brasil lo hizo ya el año pasado (llegando a US$285.806 millones de dólares de exportaciones); a la vez que México lo logró también en 2021 (generando US$504.808 millones de dólares) y Chile también lo consiguió en 2021 (obteniendo US$98.814 millones).
Padecemos dificultades que impiden acompañar de modo más pleno el movimiento alcista general.
Esos tres latinoamericanos cada año exportan más que la Argentina. Dicho sea de paso: en los casos de México y Brasil la diferencia con nuestro país es de gran dimensión (México exporta mas de 6 veces lo que exporta Argentina y Brasil lo hace en una cifra que más que triplica la cifra argentina).
Pero ocurre que ya (en 2021) también lograron superar su anterior mayor marca histórica, en nuestra región, Perú (logrando US$60.629 millones), Paraguay (US$15.161 millones), Bolivia (US$10.329 millones) y Uruguay (US$12.662 millones).
De tal modo que solo quedan sin haber recuperado jamás sus anteriores mejores registros anuales, hasta hoy, en nuestra región (lo harán seguramente en el total anual de 2022), Colombia y Ecuador, además de la Argentina (debe decirse que en las fuentes comparadas no hay datos de Venezuela).
Se trata, pues, en estos últimos casos, de una demora. Un “venir desde atrás”. Lo que evidencia, en el caso de nuestro país, que (si bien en la comparación histórica propia se recuperó en 2021 dinamismo) en la comparación regional aun padecemos dificultades que impiden acompañar de modo más pleno el movimiento alcista general. Se trata, en verdad, de dificultades entre las que deben incluirse el complejo entorno macroeconómico, la estorbosa rigidez regulativa, la debilidad institucional que impide la plena vigencia de derechos subjetivos y la insuficiencia de acuerdos internacionales para un mejor acceso a mercados.
Por Marcelo Elizondo
Fuente: La Nación