El Gobierno de Mauricio Macri dio inicio de manera oficial a la nueva política de relacionamiento exterior, la cual claramente marca un giro de 180° respecto de la estrategia que, durante más de una década, aplicó el kirchnerismo en el plano internacional.
El Presidente llegó a la cumbre de Davos queriendo repetir el alítisimo impacto que había logrado el entonces mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva cuando, en 2003, en ese mismo foro se convirtió en una de las sensaciones de la escena global.
A partir de ese estrado en el que Lula le habló a mandatarios y directivos de grandes empresas, se le dio el puntapié inicial al “milagro brasileño” que, ayudado por el boom de las commodities, permitió que el país vecino asistiera a una de las etapas de crecimiento más acelerado de su historia.
Decidido a captar inversiones, conseguir financiamiento y mostrar la nueva imagen de la Argentina, Macri se organizó una maratónica agenda, que incluyó entrevistas con varios de los líderes de naciones y ejecutivos de empresas más influyentes a nivel global.
Pero el mensaje del Presidente no quedó limitado a las fronteras del país. Con un gran despliegue de funcionarios, llegó a la ciudad suiza en un plano mucho más ambicioso: ser la cara visible del “recambio” político de la región.
En diálogo con iProfesional, el economista Pablo Rojo destacó que “muchos de aquellos líderes de la América latina, que supieron estar en el centro de la escena, hoy están en pleno ocaso, de la mano de la decadencia de varias economías, fundamentalmente Venezuela y de Brasil”.
En este contexto, consideró que “Macri tiene grandes posibilidades de representar esa vía de cambio y ser un exponente de la nueva corriente política regional».
Al trazar un balance, las voces oficiales se alinearon detrás de un discurso asociado con un mundo ansioso por descifrar las oportunidades de esta renovada Argentina.
“Fue un gran acierto venir a Davos”, afirmó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien agregó que «en todas las conversaciones que mantuvimos, se sintió mucha preocupación por los vaivenes actuales de la economía. Por eso a la Argentina la recibieron como una de las buenas noticias de este Foro. Eso lo remarcaron todas las personas, empresas y países con los que hablamos».
En tanto, la canciller Susana Malcorra destacó que el Gobierno está avanzando en un «plan de inserción para que el país se ubique en el espacio que le corresponde en el mundo».
“Debemos generar confianza, nos la tenemos que ganar. Para producir resultados concretos tenemos que mostrar que estamos interesados en ser parte de las reglas globales y que eso atraiga capital y oportunidades de exportación», acotó.
La “Doctrina Davos”, el inicio
Desde el minuto uno y hasta el fin del Foro Económico Mundial, la delegación argentina envió señales coherentes y consistentes que marcan el inicio de un camino necesario para reposicionar al país en la escena mundial.
En esta dirección, además de los encuentros con líderes y directivos de grandes empresas, la delegación aprovechó cada segundo en Davos para negociar o tejer estrategias.
Macri comenzó a tender los puentes para lograr el ingreso formal de la Argentina a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Por su parte, el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, empezó a analizar con funcionarios brasileños el nada fácil acuerdo automotriz, que deberá renegociarse en junio de este año.
Paralelamente, como resultado de las reuniones del jefe de Estado con el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y la de Prat Gay con el secretario del Tesoro, Jack Lew, hubo una buena noticia para la Argentina: la primera economía del mundo anunció que no se opondrá más a que el país reciba créditos de organismos multilaterales.
A modo de “yapa”, Macri también pudo irse de Davos con algunos números concretos en el bolsillo: la promesa del CEO global de Coca-Cola por una inversión de u$s1.000 millones para los próximos cuatro años y una ratificación de un desembolso de u$s600 millones por parte de Nissan.
Sin embargo, lo más sustancial que dejó el balance final de Davos es la confirmación del realinamiento internacional de la Argentina con las principales potencias, a partir de la estrategia “desideologizadora” que encaró el Gobierno.
Así, quedó “sepultada” oficialmente la alianza bolivariana que durante más de una década supo tejer el kirchnerismo con el régimen chavista.
Además, la búsqueda de nuevos canales de financiamiento a través de organismos de crédito supone la pérdida de influencia de China que, en tiempos de Alejandro Vanoli, se había convertido en el sostén de las reservas.
Este giro de 180° también quedó en evidencia cuando el jefe de Estado, tras reafirmar su postura en contra de Venezuela –país al que acusó de “haberse distanciado del respeto hacia los derechos humanos- anticipó que estaba “listo para construir una relación pragmática y constructiva con los Estados Unidos”.
“Estamos contentos de estar restableciendo relaciones inteligentes con el mundo entero, que no pongan como trabas las diferencias ideológicas», continuó, redoblando la apuesta.
Rojo celebró “la lectura oportuna que ha hecho Macri. China, Rusia y Venezuela están de capa caída y dos de ellos están atravesando una severa recesión. Estamos asistiendo a una revalorización del papel de las potencias occidentales en el mundo, con Estados Unidos como la locomotora de la economía global. El corrimiento de los ejes de poder hacia los BRIC llegó a su fin. Y es correcto actuar según este nuevo escenario”.
Bajo la óptica del economista Luis Palma Cané, “el viaje a Davos da una señal de que la Argentina abandonó el modelo de miseria. Ha cambiado el rumbo de su barco y lo ha puesto en el mismo sendero que el de las economías más desarrolladas del mundo”.
En tanto, Alejandro Díaz, CEO de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AMCHAM), afirmó en diálogo con iProfesional que “este es un regreso del país al mundo occidental, luego de haber estado marginados por años. Durante el kirchnerismo, no se evaluó ningún tratado de libre comercio y se puso demasiado énfasis en la política local, que terminó contaminando la relación con el resto del mundo”.
“Hubo comportamientos de nuestra política exterior que eran absolutamente inentendibles, por fuera de todos los protocolos internacionales posibles. Esto llevó a que el resto de los países perdieran interés en la Argentina, lo que hizo que el nivel de inversiones estuviese por debajo de lo que se requería para crecer”, apuntó el directivo.
Para Dante Sica, director de Abeceb, la actuación del macrismo en Davos es «una ratificación de cómo va a ser el rumbo del país en materia diplomática y comercial, a la vez que confirma que se dio un giro de 180° en la estrategia de captación de inversiones y financiamiento para infraestructura. Esto es importante”.
En búsqueda de más negocios
Más allá del desembolso que realizará Coca-Cola, de la ratificación del proyecto de la alianza Renault-Nissan, y del anuncio de inversiones por u$s20.000 millones en infraestructura que confirmó Macri, Sica es de los que considera que el sólo hecho de asistir a Davos no asegura una catarata de fondos frescos.
“Las relaciones internacionales no funcionan de esa manera”, afirmó.
Sin embargo consideró que “el hecho de que directivos de grandes empresas hayan podido tener un mano a mano con el nuevo Gobierno es una forma de empezar a construir ese camino. En ese sentido, fue importante”.
En esta dirección –y pese a las posturas completamente opuestas respecto del conflicto de Malvinas-, Macri logró una buena receptividad con el primer ministro británico, David Cameron.
De hecho, fue este mandatario quien le subrayó que estaba interesado en “expandir significativamente” el comercio bilateral, que actualmente está amesetado en torno a los u$s1.500 millones anuales.
Con el primer ministro de Francia, Manuel Valls, además de ultimarse los detalles de la visita que en febrero realizará el presidente de ese país, François Hollande, a la Argentina para relanzar la relación bilateral, también se trazaron líneas para avanzar en la negociación entre el Mercosur y la Unión Europea.
En sus encuentros con los CEO de algunas de las empresas más importantes a nivel global, el Presidente también se llevó promesas de futuros negocios:
• The Dow Chemical: Macri dialogó con el titular de la compañía, Andrew Liveris. En un comunicado, Dow consignó que hay inversiones pautadas de manera conjunta con YPF que podrían alcanzar los u$s2.500 millones. “Las reglas de juego claras y la estabilidad a largo plazo son elementos fundamentales para que Dow lleve adelante sus planes en la Argentina”, señaló la empresa.
• Shell: el jefe de Estado mantuvo un encuentro con Ben Van Beurden, CEO de la petrolera. El Gobierno consignó que “la empresa ha decidido enfocar sus esfuerzos en tres países» y que uno de ellos es la Argentina. Además, resaltó que en la charla se hizo hincapié en el «nuevo marco institucional favorable a la inversión a partir del cambio político del país”.
• Google: el mandatario se reunió con Eric Schmidt, presidente ejecutivo de la firma, quien le adelantó que la «Argentina fue pensada como punto de partida para la expansión de la compañía en América Latina».
• Mitsubishi Corporation: su titular, Yorihiko Kojima, reafirmó el «interés» de la empresa por «incrementar las inversiones en la Argentina, como consecuencia del nuevo escenario político».
• Total: el CEO de la petrolera, Patrick Poyanné, le comunicó que hay interés por aumentar los desembolsos en la exploración y producción de energía no convencional en Vaca Muerta.
Una cuenta pendiente
Los avances logrados en Davos marcaron el punto de inicio de la estrategia macrista en política exterior.
Sin embargo, en la práctica, el arranque debería haber ocurrido antes, a fines de diciembre, con la puesta en marcha de la muy demorada Agencia de Inversiones.
Este organismo será responsable de traccionar fondos para el desarrollo de proyectos en el país y también tendrá entre sus responsabilidades apoyar la internacionalización de empresas argentinas y la promoción de productos locales en los mercados externos.
Debido a una serie de pujas, el lanzamiento ya lleva casi un mes de demora y Macri debió encarar el viaje a Davos sin esta pata fundamental.
De hecho, hasta una de las cumbres con inversores más importantes que logró el Presidente no fue organizada por su propio equipo sino que fue coordinada por el empresario Marcelo Mindlin, dueño de Edenor, quien se anotó varios puntos tras esa gestión.
Fuente: IProfesional
Revista ForExport Espacio comunicacional relacionado con el comercio internacional y la logística dentro de la región.