En el primer bimestre del año emitió $22.000 millones para financiar al Tesoro, frente a los $5.100 millones de igual período del año anterior.
La demanda de fondos para cubrir el agujero fiscal es de tal magnitud que el Tesoro precisa cada vez mayor financiamiento por parte del Banco Central.
Las cifras divulgadas por la entidad que preside Alejandro Vanoli son contundentes: sólo en el primer bimestre el BCRA giró $ 22.000 millones para financiar las necesidades fiscales, contra sólo $ 5.100 millones que se habían emitido con ese fin en el mismo período del año pasado. Conclusión: la emisión con fines fiscales se aceleró más de cuatro veces de un año a otro.
Los números son alarmantes cuando se proyecta para adelante. El año pasado, la emisión del Central para financiar al Tesoro había llegado a $ 161.000 millones. A esta altura del año, se estima que ese monto no bajará de los $ 300.000 millones.
Semejante cantidad de dinero que se volcará en el mercado hace temer por el efecto que esto generará sobre la inflación y sobre el tipo de cambio. Por el momento no ha sucedido ninguno de estos dos efectos, ya que los precios se vienen desacelerando gradualmente y el «blue», lejos de seguir subiendo, cayó de los $ 13 la semana pasada.
Pero no será fácil mantener dicha estabilidad en los próximos meses. La expansión de pesos para financiar al sector público generó un fuerte salto de la base monetaria, que pasó de crecer a un ritmo del 20% anual en septiembre, previo a la asunción de Vanoli en el Central, a nada menos que el 34% interanual según el último dato divulgado.
La circulación monetaria también creció sustancialmente y ya se ubica en el 27%, cuando recién pasaron dos meses de 2015.
¿Por qué no se nota por el momento un efecto de la expansión de dinero en la inflación o en el dólar? Hay por lo menos tres motivos:
• En cualquier economía del mundo existe un rezago entre el efecto que la política monetaria genera en los precios y también en el tipo de cambio.
Así, la fuerte contracción de la base monetaria que llevó adelante Juan Carlos Fábrega recién comenzó a tener efecto en el último trimestre del año pasado (coincidiendo con la asunción de Vanoli). Ahora podría producirse el efecto contrario. El aumento casi descontrolado de pesos se notaría en la segunda parte del año.
• El fuerte ritmo de ventas de «dólar ahorro» por parte del Central contiene la eventual demanda que puede existir sobre el «blue», aunque a un alto costo de casi u$s 500 millones al mes. Una buena porción de esas divisas que se venden por el mercado oficial se ofrecen en el paralelo y explica la presión bajista de estos meses.
• La caída de la economía también explica por qué se calmó la inflación, que igual se mantiene en una velocidad «crucero» del 2% mensual (27% anual). Las menores ventas impiden remarcaciones exageradas.
¿Cómo se compensa la expansión?
El BCRA trata de compensar la fuerte emisión con una muy agresiva política de absorción de pesos a través de Lebac, las letras con las que maneja la masa monetaria. En lo que va del año ya aspiró casi $ 45.000 millones, pero aún así la base monetaria se expande 34% interanual.
Para el Estudio Broda, lo más probable es que el 35% sea el nuevo ritmo de expansión monetaria, frente al 22% de 2014. El riesgo, si se desmadran las necesidades del fisco, es que salte al 47%.
La alta tasa que paga el BCRA para que los bancos tomen sus Lebac mantiene a raya al blue pero evita que el Gobierno pueda estimular la economía por la vía del crédito.
La tasa de los plazos fijos en 21% la mayorista y 23% la minorista regulada por el BCRA atrae buena cantidad de dinero que no va a la calle, ya que rinde más que cualquiera de las versiones del dólar. De esa manera, el stock promedio de plazos fijos del sector privado creció $ 13.690 millones el mes pasado, o 29,66% interanual.
El problema es que el stock promedio de préstamos al sector privado creció sólo $ 2.660 millones en febrero, un 19% interanual (por debajo de la inflación, incluso la oficial del 23,9%).
Fuente: iProfesional
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