SE ESPERARÁ A QUE BOLSONARO DEFINA LA RELACIÓN QUE SU PAÍS MANTENDRÁ CON EL MERCOSUR – Francia y el bloque europeo le dieron ayer a Mauricio Macri un guiño para avanzar con esta alternativa. Negociaciones comenzarían en 2019.
Ayer quedó en claro que no será en esta cumbre del G-20 la oportunidad para anunciar el cierre del acuerdo. Tampoco se cree que el 6 de diciembre, cuando se reúnan los cancilleres del bloque sudamericano en Brasilia, el momento del anuncio. En algún momento de los preparativos del temario del encuentro de Buenos Aires, se especuló con que se podría haber realizado el anuncio del demorado tratado. Se pensó que era el posible ante el anuncio del naciente tratado conocido como T-MEC que suscribirán los presidentes de Estados Unidos, México y Canadá, en reemplazo del NAFTA. Se pensó incluso que el acuerdo Mercosur-UE hubiera sido un mensaje positivo de la cumbre de Argentina ante los recientes mensajes proteccionistas y de apertura comercial de muchos de los integrantes del G-20.
Sin embargo, el fantasma de Bolsonaro frena cualquier intención. El brasileño es un enemigo declarado, al menos en campaña, de los acuerdos de apertura económica; al punto de prometer a sus votantes una era de proteccionismo moderno para la economía industrial de su país. Entre los sectores que prometió proteger se incluyen los electrodomésticos, los alimentos con valor agregado, los farmacéuticos, las autopartes, plásticos, químicos e insumos industriales, entre otros rubros. Todos estos se encuentran dentro de los sectores en los que ya había acuerdo con la UE, con lo que de aplicar Bolsonaro sus promesas industriales de protección expresadas en campaña; el acuerdo entre el Mercosur y la UE entrará en un cono de sombras.
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