| La presión de los empresarios norteamericanos se impuso, al menos por ahora, al planteo que el presidente Mauricio Macri llevó a su par de Estados Unidos, Donald Trump, por el conflicto del biodiesel. La denuncia por supuesto dumping, que empresas de EEUU presentaron para frenar el ingreso del biocombustible nacional al país del norte, seguirá su curso. Mientras tanto, los productores argentinos deberán esperar para saber si continuarán las restricciones al producto.
1 de Mayo, 2017 El propio presidente Macri explicó a Trump, en la reunión que mantuvieron esta semana, que no existía ninguna de esas prácticas y que por lo tanto no se estaba perjudicando a los productores norteamericanos, pero el magnate prefirió no dar una respuesta inmediata al tema y propuso que una comisión especial se encargara de estudiar el tema. En otras palabras, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos continuará con su investigación para determinar si el biodiesel argentino no cumple con las reglas establecidas en el país del norte, como sostienen los productores norteamericanos. Un dato que llamó la atención fue el respaldo que dieron las empresas Cargill y Dreyfus en favor del biodiesel que Argentina exporta a Estados Unidos. Ambas compañías, que tienen fuertes intereses en el sector, se presentaron en calidad de testigos en la causa que presentó la National Biodiesel Board ante el Departamento de Comercio norteamericano y señalaron, sin ambigüedades, que no hay competencia desleal en la colocación del producto argentino. Además, coincidieron en argumentar que la ley norteamericana obliga a incorporar biodiesel a la matriz energética de EEUU y por esa razón las importaciones de ese combustible son necesarias para cumplir con lo que ordena la legislación local. Observaron, por otro lado, que el porcentaje de producción de biodiésel norteamericano es insuficiente para cubrir la demanda del mercado interno del país del norte y que, por lo tanto, las importaciones del biocombustible argentino son complementarias y no generan un impacto sobre los precios internos. Si bien el respaldo de estas empresas es relevante, los productores argentinos de biodiesel deberán esperar hasta la semana que viene el pronunciamiento del Departamento de Comercio. En principio se anunció que el viernes 5 de mayo es la fecha fijada para que ese organismo establezca si las importaciones del combustible argentino generan un perjuicio a las empresas norteamericanas. Solo cabe esperar que las políticas proteccionistas de Trump no jueguen en contra de las exportaciones argentinas de biodiesel. Si eso ocurriera, sería una paradoja que un país de la periferia como Argentina apueste a la apertura de las importaciones cuando la primera potencia mundial decide cerrar sus fronteras para proteger sus industrias. Fuente: Norte |
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