miércoles 14 de noviembre de 2018
Xi promete “una nueva fase de apertura” de China para evitar los riesgos de una guerra comercial

Xi promete “una nueva fase de apertura” de China para evitar los riesgos de una guerra comercial

En una demostración de sensatez y prudencia política, el presidente chino Xi Jinping prometió ayer  martes “una nueva fase de apertura” económica de su país, para evitar las consecuencias negativas para la economía global de una guerra comercial con Estados Unidos.

En un discurso pronunciado ante líderes y altos responsables internacionales que asistieron al “Foro de Boao para Asia”, una conferencia conocida como el ‘Davos chino’, Xi aseguró que su país “no está tratando de lograr un excedente comercial”. Para demostrarlo el presidente Xi declaró que “China va a entrar en una nueva fase de apertura”.

En línea con lo que había expresado en el Foro de Davos a favor del libre comercio y la globalización reiteró que “la globalización económica es una tendencia irreversible de la época. La puerta de China se está abriendo, no cerrando, y sólo se va a abrir más y más”.

En un momento en que el inmenso déficit de EEUU con respecto a China, supera los 375.000 millones de dólares (2017) y es uno de los principales argumentos de las alharacas del presidente Trump, que pretende ignorar que la “maldad” (en los términos binarios del líder estadounidense) no está en quien vende, sino en quien irresponsablemente compra aún endeudándose, la sabiduría política de Xi fue recibida ayer con optimismo por las bolsas de todo el mundo, que festejaron la descompresión de un conflicto que tomaba un rumbo muy peligroso, escalando semana a semana.

Xi se comprometió a abrir el mercado chino, a aumentar las importaciones y a proteger los derechos de propiedad intelectual. Sobre este punto fue especialmente preciso, aclarando que China reforzará la protección de los derechos de propiedad intelectual de las empresas extranjeras para fomentar la competitividad y apertura de su economía: “Una protección más fuerte de los derechos de propiedad intelectual es el requisito de las empresas extranjeras, pero más aún de las empresas chinas”.

Para ello, prometió instaurar este mismo año una Oficina Estatal de Propiedad Intelectual, asegurar  el cumplimiento de la ley, endurecer las penas por incumplimiento de quienes no la cumplan y promover la transferencia tecnológica entre compañías nacionales e internacionales.

El líder chino reafirmó el compromiso de su país por una mayor apertura de su economía y de su sistema financiero, prometiendo crear “un ambiente más atractivo para la inversión”.

Sin aludir directamente a Trump, criticó al proteccionismo, que responde a una “mentalidad de la Guerra Fría que ahora está más fuera de lugar que nunca”. Y planteó que esa mentalidad y la arrogancia han quedado obsoletas y deberían ser repudiadas. Marcando el rumbo de la política global señaló que “solo el desarrollo pacífico puede dar resultados beneficiosos para todos” para concluir que la opción del mundo es hoy: “Apertura o aislamiento; progreso o retroceso. La Humanidad tiene una gran decisión que tomar”.

China aseguró Xi, se alineará con las reglas del comercio internacional, aumentará la transparencia, aplicará las leyes, fomentará la competencia y se opondrá al monopolio. Por otra parte, recordó que una de las líneas trazadas por su gobierno ha sido el incremento de las importaciones y anticipó que reducirá los aranceles a la compra de vehículos extranjeros y de otros productos procedentes del exterior, con el objetivo de equilibrar su balanza comercial que acusa un elevado superávit. De hecho, China tiene programada desde hace meses, una gigantesca Exposición Internacional de Importaciones (CIIE, siglas en inglés) que se realizará en Shanghai el próximo noviembre.

Sin criticar las torpezas ni los apresuramientos de Trump de manera manifiesta, quedó claro cuál es el modo chino de hacer las cosas. El viceprimer ministro Liu He dijo que ya había prometido en el Foro Económico Mundial en enero, que China desplegaría nuevas medidas de apertura de la economía este año, y que el Gobierno reduciría los aranceles a las importaciones de autos, pero de una “forma ordenada”.

Y el presidente Xi expresó China aumentaría el límite de participación extranjera en las industrias de producción de autos, buques y aeronaves “tan pronto como sea posible” y que aceleraría medidas anunciadas previamente para abrir el sector financiero. “Este año, reduciremos considerablemente los aranceles de importación de automóviles y, al mismo tiempo, bajaremos las tarifas de importación en algunos otros productos”.

El discurso equilibrado y alejado de cualquier tensión de Xi produjo la inmediata calma de los mercados y provocaron un alza del dólar ante la expectativa de un posible compromiso entre las dos mayores economías del mundo y alejar el peligro de una guerra arancelaria de consecuencias imprevisibles.

Fuente: MarcoTrade