sábado 23 de octubre de 2021
Se espera una cosecha de 129,8 millones de toneladas en 2022, con precios algo más bajos.

Se espera una cosecha de 129,8 millones de toneladas en 2022, con precios algo más bajos.

Se espera una cosecha de 129,8 millones de toneladas en 2022, con precios algo más bajos.
La Bcba estimó que la cosecha de granos de la campaña 2021/22 crecerá 7,2% pero, debido a una baja de los precios internacionales, las exportaciones podrían caer 3% hasta US$ 35.577 millones.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (Bcba) estimó hoy que la cosecha de granos de la campaña 2021/22 crecerá 7,2% hasta las 129,8 millones de toneladas respecto al ciclo anterior, aunque, debido a una baja de los precios internacionales, las exportaciones podrían caer 3% y ubicarse en US$ 35.577 millones. Asimismo, se produciría un crecimiento del área implantada del 2,1% hasta alcanzar las 34 millones de toneladas.
Durante el Lanzamiento de la Campaña Gruesa, jornada en la cual la entidad bursátil realiza sus primeras proyecciones de los cultivos estivales, la entidad marcó que la campaña estará afectada por el fenómeno climático de La Niña, como lo estuvo el ciclo anterior, aunque la falta de agua podría no ser tan contundente como la del ciclo pasado.
El economista de la Bcba, Juan Pablo Gianatiempo, resaltó la importante suba de los precios internacionales de los granos durante el último año, que situó las cotizaciones en niveles históricamente altos. “A pesar del aumento registrado en los costos de los insumos en lo que va del año, las señales de esta campaña son positivas para el incremento del área sembrada, especialmente para el cultivo de maíz”, indicó.
Sin embargo, debido a que los precios a cosecha, en este momento, se ubican por debajo de los registrados en la campaña anterior, la Bolsa porteña estimó un pequeño descenso en las exportaciones, que repercutirá en una merma en la recaudación fiscal del 4,5% hasta los US$ 14.630 millones.
En cuanto al Producto Bruto Agrícola (PBA), que es el valor agregado de las cadenas hasta la primera transformación, se prevé una baja del 6,6% para posicionarse en US$ 42.030 millones. De ese total, US$ 21.112 millones corresponde a la cadena de la soja, mientras que la maicera aportaría US$ 8.681 millones y la de trigo US$ 3.406 millones, entre las principales.
En el plano productivo, el maíz vuelve a ser el cultivo más destacado y, por primera vez, será el que mayor proyección de producción tenga en la víspera del inicio de la campaña. De esta manera, la entidad estimó que el cereal amarillo con destino a grano comercial alcanzará una superficie de 7,1 millones de hectáreas, 500.000 hectáreas más que en el ciclo 2020/21.
Si a este cálculo se le suma el maíz para uso propio forrajero, cuya previsión de área se ubica en 1,7 millones de hectáreas, la siembra culminaría con un total de 8,8 millones de hectáreas.
Pero el dato sobresaliente proviene de la estimación de cosecha, calculada en 55 millones de toneladas, 4,5 millones por encima del ciclo anterior. De concretarse dicho guarismo, el cultivo alcanzaría su octava expansión consecutiva y alcanzaría un récord productivo.
En paralelo, la soja volvería a presentar una nueva reducción en área, al resignar 400.000 hectáreas respecto al ciclo 2020/21 hasta las 16,5 millones de hectáreas, su peor marca en 15 años. No obstante, la producción crecería 900.000 toneladas y se ubicaría en 44 millones de toneladas, ya que se prevé que La Niña no golpeé con la misma fuerza que lo hizo el ciclo anterior. “En los últimos años ha aumentado la capacidad ociosa al 40%, en una industria que ha realizado inversiones para moler más de 60 millones de toneladas”, advirtió el economista jefe, Agustín Tejeda Rodriguez, sobre el estancamiento de la cadena de la soja.
Por su parte, el girasol tendría un crecimiento del área de 200.000 hectáreas hasta las 1,65 millones con una producción de 3,5 millones de toneladas (+500.000); el sorgo alcanzaría el millón de hectáreas (+50.000 hectáreas) y una cosecha de 3,5 millones de toneladas (+100.000) mientras que el trigo y la cebada, ambos cultivos ya implantados ocuparían un área de 6,6 y 1,15 millón de hectáreas y 19,2 y 1,15 millones de toneladas, respectivamente.
Aporte y políticas
Respecto del aporte total de las cadenas de cultivos extensivos a la economía, Tejeda Rodríguez señaló que durante 2021 el sector tiene un rol protagónico, con una contribución récord en todas las variables en relación al 2020: recaudación fiscal de US$ 15.313 millones (+49%), exportaciones por US$ 36.684 millones (+48%) y PBA de US$ 45.024 millones (+45%).
“El significativo crecimiento de los precios ha más que compensado la caída de las cantidades como consecuencia de La Niña”, indicó. En relación al 2022, se subrayó que aunque menor a la del 2021, debido a un descenso esperado en los precios internacionales, la contribución continuará en niveles históricamente altos. Las exportaciones de granos y subproductos alcanzarían los mencionados US$ 35.775 millones.
Sobre las políticas, Nelson Illescas, director de la Fundación INAI, resaltó que de los principales exportadores agroindustriales, Argentina es casi el único con apoyo negativo al sector. “Desde 2002, el ingreso de los productores en nuestro país se ha reducido como consecuencia de las políticas de derechos y restricciones a las exportaciones, desincentivando la producción”, describió.
Por su parte, resaltó la importancia de contar con una agenda de negociaciones internacionales para abrir nuevos mercados. “De seguir con las actuales políticas Argentina continuaría perdiendo relevancia, con reglas de juego favorables podríamos superar las 180 millones de toneladas de granos hacia 2029/30”, adhirió Tejeda Rodríguez.
Illescas destacó que sin avanzar en acuerdos, va a ser muy difícil que Argentina pueda alcanzar estas tasas de crecimiento. Las barreras, incluso las tradicionales de subsidios y aranceles continúan vigentes y en crecimiento. Mientras tanto, los competidores de Argentina mejoran sus ventajas de acceso.
Finalmente, Ilescas destacó que en materia de sustentabilidad, el mundo avanza en una nutrida agenda internacional, buscando responder a las demandas de los consumidores. Las discusiones en diversos ámbitos, con la Cumbre sobre Sistemas alimentarios en primer lugar, deben seguir basándose en ciencia y Argentina debe estar presente en los diversos foros internacionales (ONU, OMC, Cambio Climático) para defender sus intereses.
En el cierre, Ramiro Costa, subdirector ejecutivo de la Bolsa de Cereales, destacó que el sector está en condiciones de ser un pilar en el desarrollo sustentable del país, a través de la producción y exportación de bienes y servicios bio-basados saludables y de alta calidad, contribuyendo a evitar las recurrentes crisis, en un marco de equidad territorial, inclusión social y cuidado del medio ambiente.
Fuente: El Economista