miércoles 23 de enero de 2019
Rentabilidad, préstamos y exportación: cuáles son las perspectivas de la producción apícola para el 2019.

Rentabilidad, préstamos y exportación: cuáles son las perspectivas de la producción apícola para el 2019.

La devaluación del peso argentino mejoró la competitividad de la producción apícola local, que exporta el 90% de la de miel que obtiene y, además, coloca en el exterior, paquetes de abejas, celdas reales y abejas reinas.

A pesar de este panorama, se mantiene la preocupación de los productores por cuestiones tales como el mal uso de los fitosanitarios, el incremento de los costos por arriba de la mejora que experimentaron los precios de la miel, y también, la falta de créditos para avanzar con nuevas inversiones.

“Hoy se necesita financiamiento accesible para mejorar la infraestructura de los establecimientos avícolas, donde se busca aumentar las colmenas y hasta cambiar la camioneta. A diferencia de lo que puede suceder con la agricultura o la ganadería, la apicultura no tiene posibilidades de obtener ningún préstamo, ya que las colmenas no sirven como garantía crediticia”, explicó a Infobae, Daniel Avena, productor de miel de la localidad mendocina de Tunuyán.

Avena, está inmerso en la actividad apícola dese hace 20 años, actualmente
cuenta con 1.300 colmenas, se dedica a la producción de material vivo -celdas reales, reinas y paquetes de abejas-, y percibe como alivio para el sector, la posibilidad de contar con un precio para la miel a granel de $ 63 por kilo en el arranque del 2019 mientras que durante el año pasado se abonaba a razón de $ 38.

El productor aseguró que esto permitió acercar los ingresos a los costos de
producción y “tener alguna rentabilidad”, sabiendo que si bien la mejora de los precios pagados por los acopios de miel exhibieron una mejora interanual de casi el 70% mientras que la devaluación del peso fue del 120%, con un importante traslado a los valores que ofrecen los costos dolarizados y también de los servicios y combustible.

Por otra parte, la economista de Coninagro, Silvina Campos Carlés, reconoció que la producción de miel durante el 2018 se vio favorecida por la “apertura de mercados externos, hecho que permitió que mejorara mucho el desarrollo de esta actividad”. Por eso, no es que a la actividad apícola le vaya perfecto en su desempeño, sin embargo se puede decir que va encaminada a consolidar un buen nivel de desarrollo.

La producción de miel, junto a la de algodón, maní y carne bovina, es una de las cuatro que “nunca ingresaron a un nivel rojo, es decir de crisis, durante el 2018”. (Reuters)
Según Coninagro, a instancias del relevamiento que mensualmente realiza la entidad dentro del estudio que definen como “El Semáforo de la actividad agropecuaria argentina”, la producción de miel, junto a la de algodón, maní y carne bovina, es una de las cuatro que “nunca ingresaron a un nivel rojo, es decir de crisis, durante el 2018”.

Perspectivas para el 2019

Avena reconoció que para la apicultura “tenemos una buena expectativa para el 2019, ya que el sector exporta el 90% de la miel que produce y hoy el tipo de cambio nos favorece luego de cinco años de precios malos para la miel. Esto llevó a que se perdieran muchas colmenas y productores. Hoy el contexto permitiría reactivar la actividad. Por ello para esta temporada, estamos a pleno, con demanda de material vivo, abejas reinas y paquetes de abejas en aumento, pero hace falta una buena cosecha para que se refleje en los números”.

Luego, agregó: “Todavía estamos desfasados en la relación que ofrecen los precios sectoriales respecto de los incrementos que tuvieron los costos de producción en el 2018, que acompañaron a la inflación mientras que los valores de la miel no subieron de igual forma. Hoy con un valor de $ 63 por kilo de miel a granel, nos acerca a los costos y permite tener alguna rentabilidad.”

Además, el productor explicó que “hay preocupación por el avance que tiene el uso de agroquímicos y pesticidas que son los que vienen castigando bastante a la apicultura. Algo que no solo sucede en Argentina sino en el mundo. Cada vez se usan más y las abejas comienzan a desaparecer. Esto nos tiene muy preocupados, ya que así vamos a tener problemas todos porque con la falta de polinización van a desaparecer muchos alimentos”.

“El tema es complejo. Las grandes corporaciones no van a cambiar su forma
de producir y tenemos que comenzar a emigrar a lugares donde hay más
naturaleza. Eso genera costos y baja el rendimiento de la producción de miel. También pesa la problemática que ofrece el cambio climático, con sequías e inundaciones. Eso afecta bastante a la apicultura”, comentó Avena.

Se ubica como el quinto país de América Latina con mayor mortandad de estos insectos. (Reuters)
Según datos aportados por la Facultad de Agronomía de la Universidad de
Buenos Aires, la Argentina pierde anualmente un 34% de sus colmenas de
abejas melíferas y se ubica como el quinto país de América Latina con mayor mortandad de estos insectos, con una consecuente caída importante en la producción de miel que resultan fundamental para el desarrollo del ecosistema.

Con un consumo doméstico en Argentina de 200 gramos anuales, Jorge
Marcángeli, especialista en abejas y en producción apícola, expresó que un
aspecto central es el aporte que pueden dar las abejas a la producción del
campo argentino a través de la polinización: “Muchos productores apícolas
viven de esta actividad más que de la producción de miel”, expresó.

Respecto del modelo productivo argentino actual y el uso de agroquímicos,
Marcángeli, director de Centro de Investigación en Abejas Sociales, reconoció que la decisión del agricultor de ir a un monocultivo como la soja, que “se cultiva hasta en las banquinas” y agroquímicos empleados, “que matan a las abejas” lo que lleva a desplazar geográficamente a la actividad apícola.

“Por ello se trabaja en la necesidad de buscar alternativas naturales a estos
agroquímicos: también se da en la evolución en los medicamentos para curar a las abejas, ya que aparecen residuos hasta en la miel”, dijo Marcángeli.

Fuente: Bae