viernes 16 de noviembre de 2018
Por la tensión política en Europa, el euro y la libra ya pierden un 10% frente al “súper dólar”.

Por la tensión política en Europa, el euro y la libra ya pierden un 10% frente al “súper dólar”.

Las dificultades presupuestarias en Italia y un posible “Brexit desordenado”, en un contexto de suba de tasas de la Fed, golpean las monedas europeas.

La incertidumbre política y económica que afronta el Viejo Continente ahonda la caída de las divisas europeas frente al poderoso dólar de la era Trump. A manera de ejemplo, el euro toca mínimos apenas por encima de los 1,13 dólares, y la libra pierde los 1,28 dólares.

Los factores más “pesados” que llevan a esta situación son básicamente la confrontación entre Italia y Bruselas y la incertidumbre sobre la deriva de las negociaciones sobre el Brexit. Pero ahora surgió otro, también de enorme relevancia: el temor a una desaceleración económica más acusada de lo esperado.

En tal sentido, los analistas aguardan con inquietud la publicación de los datos de actividad manufacturera en la eurozona.

Toman como referencia el índice PMI de Alemania, que ha caído a sus mínimos en más de tres años, con un dato que se ha quedado muy por debajo de lo esperado, mientras que la actividad manufacturera en Francia ha bajado a sus niveles más bajos en 25 meses.

La inquietud que generan estos datos se produce en plena oficialización de la confrontación entre el Gobierno italiano y la Comisión Europea, a partir de que Bruselas rechazó los Presupuestos para 2019 publicados por el Ejecutivo de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte.

Este insólito rechazo, sin embargo, no parece variar el rumbo del Gobierno de la península, firme en su duelo con dicha Comisión. Tal es así que en la mañana del miércoles el Vicepresidente y Ministro del Interior italiano,
MatteoSalvini ha dejado claro que no cambiarán sus cuentas para reducir el objetivo del déficit desde el 2,4% actual aunque la Comisión Europea aumente la presión.

“Desde Bruselas pueden mandar doce cartas, los presupuestos no cambian”, dijo el líder de la ultraderichista Liga, en declaraciones radiales.

“Estamos aquí para mejorar la vida de los italianos, me parece un ataque con prejuicios (…). Es un ataque a la economía italiana porque alguno quiere comprar nuestras acciones a bajo costo”, agregó.

Salvi consideró que “todos los presupuestos que han pasado por Bruselas en los últimos años han aumentado la deuda italiana en 300.000 millones de euros” y defendió la estrategia del Ejecutivo de aumentar el gasto público para impulsar el crecimiento.

Italia ha elaborado unos objetivos para 2019 que prevén un déficit del 2,4 % del producto interior bruto (PIB), una deuda del 130% del mismo y un crecimiento del 1,5%. Pero estos números preocupan a la CE porque considera que el crecimiento es demasiado optimista por lo que se corre el riesgo de que el déficit y la deuda sean mayores a lo planteado.

Salvini dijo que “según las previsiones de Bruselas”, Italia crecerá un 0,9 %”, pero aseguró que con los planes del Gobierno italiano se logrará un crecimiento mayor.

“¿Cómo pagas la deuda con un crecimiento del 0,9 %? Nosotros proponemos una receta distinta porque apostamos por el crecimiento de Italia”, subrayó.

Ahora el Gobierno de Roma dispone ahora de tres semanas para remitir un nuevo proyecto, en medio de un enfrentamiento político e institucional de dimensiones históricas, porque contrapone dos legitimidades de las que solo una de las partes puede salir airosa.
Si la que triunfa es la Comisión, se habrá impuesto a un gobierno nacional en un aspecto que transita muy cerca del concepto de soberanía. Si en cambio es el gobierno italiano el que impone sus condiciones, pondrá al euro y a la propia UE en una situación muy delicada.

Y a juzgar por las primeras reacciones de las autoridades italianas, incluyendo al eurodiputado de la Liga Norte Angelo Ciocca, que utilizó uno de sus zapatos para pisar simbólicamente “con suela made in Italy” las notas del vicepresidente de la Comisión, Vadis Dombroskis y del comisario de Economía, Pierre Moscovici, que acababan de anunciar la medida, no va a ser fácil superar esta crisis.

Este enfrentamiento tiene un efecto colateral, pues cuestiona los plazos barajados para la primera suba de las tasas por parte del BCE, prevista con anterioridad para septiembre de 2019

Es ante esta situación que el euro pierde terreno frente al dólar, bajando incluso por debajo de los 1,132 dólares. Así, no solo se aleja de los 1,155 con los que inició la semana anterior, sino que ya supera los mínimos del año registrados el pasado 15 de agosto, cuando se desinfló hasta los 1,1350 dólares.

Con esta nueva caída, la divisa comunitaria baja cerca de un 2% en el mes, y roza ya el 5% de pérdidas en lo que va de año en su cruce con el dólar. Es más, si se lo compara con los máximos anuales, alcanzados en febrero, se acerca al 9%.

También sufre la libra

Pero no solo ajusta el euro, ya que la libra inglesa también sufre una corrección en la cotización, pues cae por debajo de los 1,30 dólares por unidad.

En estos niveles, la libra pierde más de un 4% frente al dólar en lo que va de año, y ya retrocede un 10% desde sus máximos anuales, los 1,1437 dólares alcanzados el pasado 17 de abril.

El motivo de su derrumbe pasa por la ausencia de avances significativos en las negociaciones sobre el proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europea, pues las conversaciones del Brexit siguen estancadas a sólo cinco meses de la fecha de salida anunciada oportunamente, lo cual redunda en fuertes críticas a la primera ministra británica TheresaMay.

Precisamente, May afirmó en el Parlamento que mantener abierta la opción de alargar el periodo de transición del Brexit más allá de diciembre de 2020 puede desbloquear el diálogo con Bruselas.

La jefa de Gobierno aseguró ante los diputados que el 95 % de los asuntos sobre la mesa en las negociaciones están ya resueltos, aunque queda por determinar cómo se evitará una frontera en Irlanda del Norte.

La UE quiere establecer una cláusula de seguridad que deje a la región británica, o bien al conjunto del Reino Unido, dentro de la unión aduanera europea mientras no se llegue a un acuerdo de libre comercio entre Londres y Bruselas, lo que podría tardar varios años.

Ante esta situación, se incrementan los temores de que una falta de acuerdo desemboque en un Brexit caótico, con insospechadas consecuencias.

En este contexto, una de las preguntas que se formulan analistas y operadores es cómo será la política monetaria que implementarán los principales bancos centrales del mundo el próximo año.

En tal sentido, surge una primera evidencia que ayuda a despejar dicha incógnita, ya que tras una década intentando incentivar la economía para salir de la Gran Recesión, los bancos centrales de buena parte del mundo empiezan a endurecer sus políticas monetarias.

Claramente, la iniciativa la tomó la Reserva Federal de Estados Unidos, que ya ha subido las tasas de interés en tres ocasiones en lo que va de año.

Pero la FED no fue la única que se movió en tal dirección, ya que de los 22 mayores bancos centrales del mundo, 10 han subido las tasas de interés entre julio y comienzos de octubre, mientras que está previsto que otros siete lo hagan antes de acabar este año.

Cabe señalar que esta política no es bien recibida por la Casa Blanca, ya que recientemente el presidente Donald Trump volvió a criticarla, extendiendo sus palabras a su presidente, Jerome Powell, por subir los costos de financiación.

“Sólo digo una cosa: estoy muy descontento con la FED porque Obama tuvo tasas de interés cero. Cada vez que hacemos algo importante, va él y sube las tasas”, afirmó Trump.

En tanto, el Banco Central Europeo (BCE), que aún no actuó en igual dirección, apenas decidió suspender el programa de estímulos monetarios, que se basaba en la expansión de la cantidad de dinero con el fin de sostener la actividad. Pero la gran duda es cómo va a actuar en los próximos meses.

Otros, como el Banco de Japón o el de China parecen seguir por el momento una senda en pos de sostener el crecimiento económico.

El futuro del euro
“Una economía de la eurozona relativamente más baja, un ajuste más rápido en la Reserva Federal y la creciente incertidumbre política han hecho que los activos en euros sean relativamente menos atractivos que los estadounidenses, alejando los flujos de capitales del euro”, ha explicado la economista senior de S&P Global, Marion Amiot.

El informe sostiene que la divergencia de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal “probablemente sea un lastre” para la moneda común hasta mediados de 2019, algo que no se corregirá hasta que la autoridad monetaria europea comience a incrementar las tasas de interés.

“A partir del tercer trimestre de 2019, el inicio del ciclo de aumentos del BCE y lo que esperamos que sea un periodo de menor riesgo político debería de respaldar una apreciación del euro frente al dólar, especialmente dado que el euro está infravalorado en comparación con la el superávit de cuenta corriente de la eurozona o la paridad de poder adquisitivo”, ha indicado Amiot.

Fuente: IProfesional