viernes 21 de septiembre de 2018
Olivicultura en Argentina se prepara para conquistar nuevos mercados

Olivicultura en Argentina se prepara para conquistar nuevos mercados

Las empresas productoras en el país buscan, con apoyo estatal, expandirse a nuevos mercados para afianzar el récord de exportaciones de 2017, que superó los 200 millones de dólares.

La Argentina es el principal productor y exportador del continente y se encuentra entre los primeros diez productores y exportadores mundiales de aceitunas de mesa y aceite de oliva.

Para afianzar el récord de exportaciones de 2017, que superó los 220 millones de dólares, los productores argentinos, buscan expandirse a nuevos mercados, para lo que están recibiendo apoyo estatal.

La producción argentina se concentra en seis provincias de ese país: La Rioja, Catamarca, San Juan, Mendoza, Córdoba y Buenos Aires, que posicionan a la Argentina en un lugar destacado del ranking de exportadores: primero en América y entre el quinto y sexto puesto en el mundo.

El país produce aceite de oliva, diversas variedades de aceitunas y otros subproductos obtenidos del olivo, que exporta a unos treinta mercados, pero el sector pretende desarrollar estrategias para incrementar su “penetración internacional”.

El Ministro de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere destacó que el principal objetivo “es potenciar la marca Olivicultura Argentina y seguir dando a conocer al mundo la calidad de nuestra producción. Por eso, desde el Ministerio de Agroindustria se ha creado la mesa de competitividad de la cadena del olivo, con la participación de los gobiernos provinciales, instituciones y organismos privados”.

El ministro expuso la nueva estrategia del país en el marco del Seminario Internacional del Sector Olivícola en el Continente Americano, organizadas por la Argentina, como nación que preside este año el Consejo Oleícola Internacional (COI).

En ell Seminario, que incluyó dos jornadas de debate, rondas de negocios y visitas a zonas productoras locales, participaron los catorce países miembros, junto a representantes de otros nueve países observadores, así como el director ejecutivo del COI, Abdellatif Ghedira, el presidente de la Federación Olivícola Argentina (FOA) Julián Clusellas más funcionarios, técnicos y empresarios.

Etchevehere subrayó la necesidad de “construir una red que dé mayor impulso y posicione a la aceituna y al aceite de oliva en el exterior, pues es una fuente genuina de empleo y divisas; en 2017 se exportaron productos olivícolas con un récord en ventas de más de 220 millones de dólares”.

Para el responsable de la cartera de Agroindustria, se abre “un nuevo escenario sociopolítico, en el cual es necesario posicionar estos productos con políticas activas y ámbitos de debate en los que participen el sector público y el privado en una mesa permanente, para mejorar infraestructuras y logísticas (..) Tenemos una gran diversidad de aromas y sabores, según las particularidades de los distintos terruños, y estamos trabajando también sobre esto”.

La olivicultura en Argentina está en un fuerte proceso de expansión y de mejoras. Mercedes Nimo, directora de Alimentos y Bebidas de Agroindustria, enumeró las mejoras que se proyectan para aplicar a la cadena y valoró los intercambios técnicos con el COI, para contar con paneles de cata y ampliar la red de laboratorios: “Los que tenemos son reconocidos en los países a los que exportamos pero necesitamos tener uno en cada región productora”.

Para Nimo la intención es “diversificar nuestros destinos entre los que hoy sobresalen Brasil, Estados Unidos y España)”. Un hecho interesante es la expansión de la producción de aceite de oliva a zonas frías del país, para sumar a las tradicionales que son las que hoy caracterizan la producción argentina.

El 90% de la actividad olivícola argentina está destinada a la exportación, y en la actualidad enfrenta –según Julián Clusellas, presidente de la Federación Olivícola Argentina (FOA) – el desafío de superar “los altos costos internos y una logística cara y deficiente que pone en desventaja a la Argentina con respecto a nuestros competidores de otros países”.

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la cancillería argentina, Horacio Reyser explicó que el país pretende ahora “posicionarse como uno de los nuevos actores de la olivicultura mundial fuera de la cuenca del Mediterráneo (..) los estándares de calidad del aceite argentino son reconocidos mundialmente”.

La actual campaña 2017/18  se proyecta favorable, un 25% superior al ciclo anterior, con un 8% más de consumo interno y un 26% de crecimiento en las exportaciones.

Argentina cuenta con una superficie de 90.000 hectáreas de las cuales el 30% se destina a producir aceitunas de mesa, el 50% a elaborar aceite de oliva y el 20% a implantaciones de doble propósito. La apuesta del país deberá pasar seguramente por consolidar nuevos mercados pero también por expandir el área de implantación. La superficie mundial se estima en 11,4 millones de hectáreas.

Fuente: La Nación