domingo 22 de septiembre de 2019
NUEVO ESCENARIO POLÍTICO COMERCIAL DE BRASIL: DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES PARA LOS EMPRESARIOS URUGUAYOS

NUEVO ESCENARIO POLÍTICO COMERCIAL DE BRASIL: DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES PARA LOS EMPRESARIOS URUGUAYOS

El pasado mes de febrero, en las instalaciones de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay se llevó adelante la conferencia “Brasil: posibles impactos de la nueva coyuntura política – comercial en los negocios con Uruguay”. Los expositores fueron el Cr. Fernando Cativelli, Presidente de la Cámara de Comercio Uruguayo – Brasileña, el Mag. Gonzalo Oleggini, Director Académico de la Escuela de Negocios Internacionales de la Cámara, el Dr. Enrique Martínez, Gerente General de la Asociación de Despachantes del Uruguay, el Ing. Diego Nicola, Gerente de Comercio Exterior de SAMAN y el Dr. Rubén Sosa, Gerente de Comercio Exterior de Laboratorios Microsules.

La actividad fue realizada bajo el marco del nuevo giro en la política interna brasileña ante la asunción del presidente Jair Bolsonaro, lo cual genera incertidumbre respecto a la política comercial que llevará adelante uno de los principales socios comerciales de Uruguay y de la región. Las declaraciones de las autoridades de gobierno del país vecino han dado muestra de que dicha política tomará un rumbo más proteccionista, lo cual sin duda tendrá impacto en el desarrollo del comercio bilateral. Por lo tanto, resulta clave estudiar los diferentes escenarios que se presentarán en el mediano plazo y los efectos que esto tendrá en los negocios a nivel local, así como analizar las nuevas oportunidades que este contexto presenta para la inserción internacional del país.

Las primeras acciones de la nueva administración brasileña presentan una postura que se inclina hacia una mayor protección de aquellos sectores que compiten con los productos uruguayos de exportación. En tal sentido, al comienzo de su mandato la ministra de Agricultura Tereza Cristina Correa da Costa, realizó declaraciones en defensa de los productores lácteos de su país, considerando la cuotificación de las importaciones como uno de los caminos a tener en cuenta en el futuro cercano. Asimismo, esta retórica proteccionista ha experimentado su trasposición en los hechos. Un ejemplo de ello, es las demoras en el otorgamiento de licencias de importación de carne en Brasil que se vive desde el mes de marzo, en la cual los operadores uruguayos denuncian que los fiscalizadores brasileños se han tornado más severos en el control de la documentación.

Actualmente, Brasil es uno de los mercados de mayor importancia para el desarrollo de la economía uruguaya, tanto como destino de las exportaciones, como de origen de las importaciones. Sin embargo, en el último año las relaciones bilaterales han dado muestra de un deterioro en sus términos de intercambio siendo la balanza comercial de bienes desfavorable para Uruguay en 470 millones de dólares. En ese sentido, las ventas uruguayas a dicho mercado disminuyeron 11% en relación al 2017, mientras que las importaciones se mantuvieron prácticamente incambiadas. Como consecuencia, los productos uruguayos están perdiendo cuota de mercado en Brasil, la cual está siendo sustituida por otros países competidores -regionales en muchos casos- con mayores niveles de competitividad. Entre los productos nacionales más afectados, se destacan la leche en polvo con una caída interanual del 47% y el arroz con una reducción del 60% interanual.

Para contrarrestar esta situación, los empresarios uruguayos necesitan repensar las estrategias de ingreso y comercialización en el mercado brasileño. En ese sentido, es importante al momento de exportar no focalizar Brasil como un todo, sino visualizarlo ciudad por ciudad. A su vez, una táctica que muchas veces da resultado es mirar más allá de los destinos más comunes y predecibles, tales como las grandes ciudades (ejemplo: San Pablo), y optar por otras ciudades más pequeñas pero que, en términos absolutos, superan ampliamente el mercado uruguayo en cantidad de consumidores. Dependiendo del tamaño de cada ciudad, éstas poseen una gran capacidad de compra de productos de interés para Uruguay, y bajo esta modalidad se facilitarían los procesos de negociación.

A su vez, bajo este escenario de incertidumbre en el cual aún no es del todo clara la postura del nuevo gobierno brasileño frente al Mercosur, Uruguay debe analizar las oportunidades de acción que esto genera a futuro. Las autoridades del país vecino, junto a Argentina, han manifestado estar de acuerdo en buscar la “flexibilización” del bloque aunque no han especificado claramente bajo qué términos.

Por lo tanto, es un momento clave para trabajar en un sinceramiento del Mercosur que tienda a una modernización de este formato de integración y que considere una opción de reserva que le permita al país tomar decisiones desde el punto de vista de posibles acuerdos bilaterales. De no ser posible lo anterior, Uruguay debería evaluar con seriedad la posibilidad de dejar de ser miembro pleno del bloque para pasar a ser miembro asociado del mismo y así contar con más de libertad en su estrategia de inserción internacional.

No quedan dudas, que el principal objetivo de Uruguay como país debe ser competir con el mundo, definir una política de inserción internacional. Mirar hacia el mundo, pero no sólo desde el punto de vista comercial, económico, sino también político, cultural.

En suma, más allá del contexto político y económico regional, resulta esencial fortalecer el discurso pro apertura de la economía, poniendo énfasis en los aspectos positivos que la sociedad en su conjunto logra a través de la apertura. Abrir la cabeza hacia el mundo, apertura de la educación al mundo para poder compararse con los mejores, poder acceder y conocer los últimos avances tecnológicos, atraer nuevas inversiones hacia el país, acceder a nuevos mercados en términos de bienes y servicios, ampliar la capacidad exportadora.

Fuente: Cámara de Comercio y Servicio del Uruguay