sábado 20 de abril de 2019

Nada mejor que más Mercosur para que el Mercosur nos dé más

A 22 años de su creación, el bloque está lejos de los propósitos iniciales; la necesidad de adaptar la iniciativa a las necesidades y el espíritu del siglo XXI.

Con fundamento en la letra escrita en al Tratado de Asunción del año 1991, desde el comienzo se puede observar cuán diferenciada es la situación actual del Mercosur con lo que se pretendía; subsisten fallas y consecuencias de decisiones adoptadas por los países miembro luego de más de 22 años de vigencia del tratado y además el bloque se muestra como ajeno a los movimientos negociadores que se están desarrollando regional y mundialmente.

No es el propósito de este trabajo su enumeración, sino puntualizar algunos de los últimos hechos que confunden o no se logran interpretar cabalmente en un contexto del siglo XXI. El primero es una especie de retorno a decisiones “reservadas” o documentación confidencial, que impide que hasta sus propios órganos puedan conocer el contenido de las mismas o el estado de situación de proyectos, recomendaciones o propuestas realizadas (tal como ocurre con la documentación de la última Cumbre).

La particular situación de Venezuela y Bolivia merecen también algunos comentarios. Se considera a Venezuela como miembro pleno, cuando aún existirían importantes obligaciones no adoptadas por dicho país, y vinculadas al Protocolo de Adhesión. Su presidencia pro témpore fue caracterizada por casi todos los expertos como de incidencia baja o nula, con la sorpresa de que en la única Cumbre realizada en Caracas, se procesa el proyecto de creación de una Zona de Comercio Complementaria con al ALBA, Petrocaribe y Caricom, de francamente difícil asimilación si se releyera el TA91. Además, constituye un verdadero galimatías tratar de analizar la ruta del TA91 con el ACE 18, y su entrelazamiento con los ACE 63, 68, 69 y 59, para intentar comprender cómo es la vinculación con la que Venezuela opera dentro del Mercosur, y teniendo en cuenta que en lo formal, aún no adhirió al ACE 18. Otra cuestión singular, es que siendo considerado miembro pleno, no participe de las negociaciones con la UE

Bolivia constituye un caso único de “plurimembresía” pues continúa asociado a la CAN, es miembro activo del ALBA y estaría por aprobarse finalmente el Protocolo de adhesión al bloque, sin que sea aclarado el procedimiento por el cual deberá balancear compromisos no del todo compatibles, entre las instituciones.

Significativamente su recientemente reelegido presidente Evo Morales fue claro y lapidario en cuanto a las características del otro bloque latinoamericano dinámicamente activo (la Alianza del Pacifico mientras que desde la presidencia chilena (país también asociado al Mercosur) se promueve un evento entre políticos y diplomáticos de ambos bloques para analizar la “convergencia de las divergencias”. ¿Cómo harán entonces sus funcionarios para estar en equilibrio entre ambos extremos?

En Brasil, Dilma Rousseff garantiza el funcionamiento del actual Mercosur, en tanto que sus oponentes manifestaban su pleno apoyo a una “flexibilidad” de las normas del bloque, lo que tomando en cuenta los porcentajes de votos, permite avizorar un serio debate interno ante el futuro del actual Mercosur.

¿NEGOCIACIONES?

Otro hecho singular son las negociaciones (¿negociaciones?) de las cuales la de mayor relevancia sigue siendo con la UE, y al respecto la falta de claridad informativa es francamente inusual y preocupante. Pero hay declaraciones desde Europa que permiten imaginar expectativas muy cautelosas para el próximo año, y luego de reiteradas faltas de cumplimento a compromiso asumidos, con culpas recíprocas por ambos lados. Al respecto la actual comisario de Comercio, la sueca Cecilia Malmstrom, expresó recientemente que ese marco de negociaciones “tiene un enorme potencial, pero no encontramos la forma de progresar”.

A todo esto, los miembros del Mercosur mantienen cierto silencio y existe una singular ausencia de expresiones acerca de lo interno. Sólo el Alto Representante General Ivan Ramalho se ha permitido mencionar su beneplácito porque el comercio exterior global del bloque superó los US$ 61.000 millones, pero sin aclarar que sólo el 16% aproximadamente se corresponde con el comercio intrarregional, cifra que contrasta severamente con la de la UE (alrededor del 61 %).

Por último el 1° de noviembre, en Colombia, los cancilleres del Mercosur habrían avanzado en la creación de la Zona de Comercio Complementaria entre el Mercosur, ALBA, Petrocaribe y Caricom, cuyos objetivos y propósitos no resultan claros, sobre todo teniendo en cuenta la tendencia internacional y las notables posibilidades de que la citada “convergencia de las divergencias” manifestadas por las autoridades de Chile, pudieran gestar una Sudamérica con apertura bioceánica hacia Europa y Asia, de significativo valor táctico para las corrientes comerciales actuales y futuras.

Pero entonces, ¿de qué Mercosur estamos hablando? Cuando se intenta relacionar toda esta realidad con lo que fuera la “voluntad, sentimiento e idea de los legisladores” que participaron en 1991 de la creación del bloque, lo que se identifica son notables diferencias entre lo escrito y lo aplicado, justamente, cuando el contexto mundial se orienta raudamente hacia un regionalismo aceptado incluso por la OMC.

Los llamados “megacuerdos” y otros relacionamientos bi o plurilaterales avanzan velozmente, mientras que el Mercosur no logra hacerlo ni internamente, para adaptarse a las tendencias internacionales ni encuentra propuestas de sus miembros que habiliten a un “aggiornamiento” serio y profundo de algunas de sus características, si es que esto fuera necesario o conducente.

¿Se puede navegar en este mar haciendo la plancha durante tanto tiempo? Seguramente sí, pero finalmente los resultados serán significativamente diferentes de aquellos que se logren con brazadas fuertes y bien direccionadas, sin “ningunear” o pretender ignorar esas claras tendencias internacionales.

Se hace imprescindible una vuelta a las fuentes y releer detenidamente los propósitos y objetivos del TA91, Adaptemos sin deformaciones su espíritu y contenido al siglo XXI.

Es que nada mejor que más Mercosur para que el Mercosur nos dé más.

Fuente: La Nación

Autor:  Carlos R. Restaino

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