lunes 22 de julio de 2019
Los que hay saber del Acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea.

Los que hay saber del Acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea.

El informe especial de Marcelo Elizondo, experto en comercio internacional y director dela consultora «DNI».
Se ha firmado el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Se trata de una noticia histórica porque la Argentina (en gran parte también Brasil) ha sido un país con poca propensión histórica a la apertura, lo que la ha llevado a no aprovechar oportunidades de inserción internacional que hubiesen generado mejores y mayores procesos de inversión, comercio, competencia, sofisticación de la producción, generación de empleo calificado, mayores exportaciones e importaciones y, en general, progreso económico. 
La institucionalización de la apertura a través de acuerdos internacionales permite eliminar barreras que afectan el comercio, promover condiciones para una competencia justa, incrementar flujos de inversión, proporcionar una protección efectiva a los derechos de propiedad intelectual, estimular en sectores competitivos la producción nacional, mejorar la productividad sistémica, fomentar la cooperación entre países amigos o generar procesos adecuados de soluciones de controversias. 
Los “TLC” en general son acuerdos comerciales vinculantes que suscriben dos o más países para la concesión de profundas preferencias arancelarias mutuas y la reducción de barreras no arancelarias al comercio de bienes y servicios, y que pueden incorporar además otros aspectos relacionados como propiedad intelectual, inversiones, políticas de competencia, servicios financieros, telecomunicaciones, comercio electrónico, asuntos laborales, disposiciones medioambientales y mecanismos de defensa comercial y de solución de controversias (otra vía, menos ambiciosa porque solo reduce límites arancelarios de modo parcial y en ciertos rubros puntuales y no avanza hacia la conformación de un auténtico mercado integrado, son los llamados acuerdos de preferencias arancelarias).

Llama la atención que Argentina cuenta, hasta la celebración de este pacto, con apenas 13 países/mercados socios comerciales en el mundo (ahora tendrá -con la entrada en vigor de este acuerdo- más de 40-) con los que accede gracias a de acuerdos de apertura comercial recíproca.

En Latinoamérica hay países con alto grado de asociación comercial, como Chile (con 56 países socios), México (con 50), Colombia (con 35 socios), Venezuela (con 29) y Perú (con 15).

A la vez, hay otros con un nivel menor de asociación internacional como nuestro país hasta hoy (cuenta con 13 socios surgidos de acuerdos de asociación comercial), así como -también hasta hoy -los demás miembros del Mercosur: Brasil (13 socios), Uruguay (12), o Paraguay (10).

Nuestras empresas, así, compiten en desventaja ante vecinas. Más allá de la discusión sobre la reducción de las barreras al comercio a nivel global a través del avance de las negociaciones en la OMC (lo que podría considerarse el objetivo más ambicioso y “de máxima” y que resultaría el medio más adecuado para generar más sanos procesos de desarrollo del comercio y las inversiones), en el mundo hoy son los TLC los que permiten de modo estructural ampliar mercados y mejorar condiciones productivas y comerciales por encima de las fronteras.

Aunque debe advertirse que, para al aprobación final del acuerdo entre Mercosur y la UE, el mismo deberá ser refrendado por los órganos legislativos de los países del Mercosur y de la Unión Europea. Y que, para ese tratamiento, se deberán pasar algunos pasos previos (que son relevantes para asegurar la aplicación efectiva posterior o aun la interpretación de las normas pactadas) así como por tramites internos en la UE, como su traducción a los idiomas de todos los países.

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea genera un hito en nuestros movimientos institucionales internacionales pero, sin embargo, no debería hacernos renunciar a la generación de mejores vinculaciones institucionales con otros mercados (como la Alianza del Pacífico, o ciertos atractivos países asiáticos). Se trata de cambiar una actitud, no de sumar un socio.

¿Que es un Tratado de libre comercio?

Los tratados de libre comercio (TLC) consisten en acuerdos comerciales regionales o bilaterales para ampliar el mercado de bienes y servicios entre los países participantes como continentes o básicamente en todo el mundo. Consisten en la eliminación o rebaja sustancial de los aranceles para los bienes entre las partes, y acuerdos en materia de servicios.

Los tratados son regulados por la OMC – Organización Mundial de Comercio, quien vela para que se cumplan las normas y regulaciones propuestas en el tratado y que éste a su vez esté fundamentando en las leyes de comercio internacional. El primer tratado de libre comercio en el mundo fue el Tratado franco-británico de libre comercio y fue firmado en 1860.

Los objetivos principales de un TLC son, en líneas generales:

• Eliminar barreras que afecten o mermen el comercio entre las zonas que firman el tratado.

• Promover las condiciones para una competencia justa.

• Incrementar las oportunidades de inversión.

• Proporcionar una protección adecuada a los derechos de propiedad intelectual.

• Establecer procesos efectivos para la estimulación de la producción nacional y la sana competencia.

• Fomentar la cooperación entre países miembros.

• Ofrecer una solución a controversias.

Los TLC forman parte de una estrategia comercial de largo plazo que busca consolidar mercados para la exportación de sus productos, buscando mayor competitividad y la generación de más y mejores empleos. Los países que se han abierto más al comercio internacional son los que han logrado mayor crecimiento en los últimos años, pues acceden a mercados mayores que los suyos. Los TLC son acuerdos de apertura reciproca, que sin embargo puede adquirir diversos formatos.

Así, estos tratados entre los países pueden implementarse de diversa manera. Los TLC traen consigo beneficios no sólo comerciales, sino también para la economía en su conjunto. Permiten reducir y hasta eliminar las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio; contribuyen a mejorar la competitividad de las empresas; facilita el incremento del flujo de inversión extranjera, al otorgar certidumbre y estabilidad en el tiempo a los inversionistas; ayudan a competir en igualdad de condiciones con otros países, o a obtener ventajas por sobre los países que no han negociado acuerdos comerciales preferenciales; y, finalmente, fomentan la creación de empleos derivados de una mayor actividad exportadora.

Sin embargo, no todos los sectores de la economía se benefician de igual manera con los tratados de libre comercio.

No obstante, los efectos negativos sobre ciertos productos también pueden atenuarse si se toman las medidas adecuadas para impulsar su competitividad o en todo caso incentivar su reconversión hacia actividades con un mayor potencial de crecimiento.

Los acuerdos de apertura recíproca han tenido también diverso impacto en el comercio internacional según los sectores. El comercio mundial de automotores es el que mas ha crecido como efecto de la firma de estos acuerdos.

Los alimentos, el segundo sector mas impactado por estos concordatos y el equipamiento electrónica el tercero más beneficiado. Los acuerdos de apertura reciproca han tenido también diverso impacto en el comercio internacional según los sectores.

El comercio mundial de automotores es el que mas ha crecido como efecto de la firma de estos acuerdos. Los alimentos, el segundo sector mas impactado por estos concordatos y el equipamiento electrónica el tercero más beneficiado.

El Mercosur es un acuerdo entre 4 países (Venezuela, el quinto, está suspendido) pero fuera de ellos y hacia terceros tiene -hasta hoyaltísimos aranceles (el acuerdo con la UE los reducirá para el comercio entre ambos bloques), lo que convierte -hasta la fecha- al bloque en “integrado hacia dentro pero con relativa dificultad de vínculos hacia afuera”.

Aquí está el gran cambio que el pacto con la UE produce para el Mercosur, que de esta manera se redefine a sí mismo. La cantidad de acuerdos comerciales regionales o interregionales vigentes sen el mundo ya ronda los 300 y el número acumulado se amplía año a año. A su vez, en el mundo hay numerosos tratados vigentes en la actualidad en distintas zonas del planeta, que conviven entre sí. Y algo relevante es que, en la medida en que se han incrementado, han incluido cada vez más comercio dentro de ellos.

Hoy se estima que alrededor de la mitad de todo el comercio mundial (que en total es de unos 25 billones de dólares) se efectúa entre países que tienen firmados tratados de apertura reciproca. A la vez, cuando crece el comercio internacional han crecido también los flujos de inversión internacional en el planeta entre los signatarios. Mas aún: muchos bloques firman a su vez acuerdos con otros bloques (como será el caso del acuerdo Mercosur-UE): Pero los países del Mercosur han celebrado muy pocos acuerdos – más allá del bloque firmado entre ellos- hasta este pacto reciente.

El acuerdo estratégico entre en Mercosur y la Unión Europea reviste una relevancia singular. Es cierto que buena parte de lo acordado aún no se conoce pero sí se han sabido lineamientos básicos que permiten aseverar que se trata de un acontecimiento de envergadura histórica.

Se amplía algo más abajo al respecto. También debe decirse que luego de la aprobación del consenso inicial (marco general) procederán pasos de tratamiento de normas inferiores e instituto de aplicación del marco acordado, que permitirán poner en realidad muchos de los objetivos y ello un está pendiente.

Así como habrá plazos de aprobación del tratado para su implementación posterior. Pero se trata de un cambio de matriz, porque el Mercosur es un bloque que se concibió hace casi 30 años como acuerdo de integración económica regional y logró, hasta la fecha, un involucramiento comercial destacable entre las economías que son miembros del tratado, pero no entre ellas y terceros mercados.

El nuevo pacto cambia esa esencia. El Mercosur, por caso, genera para la Argentina el 23% de sus exportaciones (y el 27% de las importaciones) y es un importante destino de nuestras ventas externas (especialmente para las exportaciones industriales tradicionales, que encuentran dentro de nuestro actual acuerdo regional un mercado que explica casi la mitad -unos 9.100 millones de dólares- de la totalidad de las ventas externas de este tipo de exportaciones).

En el mundo el comercio entre países que forman parte de acuerdos de apertura reciproca explica ya la mitad de todo el comercio transfronterizo, pero el Mercosur solo genera comercio intrazona equivalente al 20% de todo el comercio internacional de sus miembros. Así, nuestras exportaciones intrabloque sumaron el año pasado unos 14 mil millones de dólares pero hay otros destinos aún más lejanos que generan más ventas exteriores, como el continente asiático, al que se dirigieron el año pasado 16 mil millones de exportaciones argentinas.

Por ello, el Mercosur debe trabajar también en mejorar la inserción en otros destinos. El pacto con la UE genera un complemento crítico para ello y (por lo que hasta ahora se sabe) es un paso significativo para romper un modelo de integración endocéntrica, y -a través de esta asociación estratégica, que aun deja ciertas materias para la integración reciproca pendiente de detalles y de pasos subalternos ulteriores- para buscar la inserción productiva más allá de nuestra región.

Las empresas del Mercosur tienen una escasa participación en cadenas de valor transfronterizas (en el caso de Argentina, solo 30% de las exportaciones ingresa en ellas mientas el 50% de las exportaciones de los países emergentes participan de esas cadenas) y nuestro modelo de unión aduanera, solo usado en pocos casos (6% del total de acuerdos de apertura reciproca vigentes en el mundo) no ha contribuido en ese sentido.

El comercio fuera de la región es mayoritario pero choca hasta hoy (antes de este pacto) con restricciones propias de la escasa institucionalización de esa vinculación externa más lejana, como el hecho de que ese comercio extrabloque está grabado por altos aranceles (o por trabas no arancelarias) de ingreso a terceros mercados por la escases de acuerdos comerciales con ellos.

Mientras, el ingreso de importaciones en el Mercosur está afectado por que un arancel promedio -de más de 13%- que es altísimo y afecta a empresas locales que podrían ingresar en procesos arquitecturales de vinculación extrabloque. Por ello, el acuerdo con la Unión Europea permite una relevante apertura reciproca (aunque hace aún prever más negociaciones futuras, en los detalles pendientes para ambas partes); y logra desterrar ciertos defectos ancestrales.

La Unión Europea recibió en 2018 desde Argentina exportaciones por 9.219 millones de dólares (15%del total); dentro de las cuales más de la mitad fueron manufacturas de origen agropecuario; y originó importaciones argentinas por 11.262 millones de dólares (17% del total) dentro de las cuales las importaciones industriales fueron mayoría. Europa es el tercer continente en importancia en nuestras exportaciones, después de América y Asia.

El acuerdo de integración entre el Mercosur y la UE permitirá fomentar el comercio entre ambos bloques y también mejorar el marco institucional para el aliento de inversiones de empresas europeas en nuestra región (la Unión Europea es hoy ya el principal inversor externo en Argentina). Las empresas europeas tienen 9,5 billones de dólares invertidos fuera de sus países, lo que convierte a la UE -como región- en la principal inversoras internacional (como país individual, los es EEUU).

Lo que se sabe del acuerdo

Específicamente, y para constatar la relevancia del pacto, puede decirse que en los contenidos del acuerdo y por lo que ha sabido hasta ahora (mucho de lo firmado no se ha hecho público), se prevé que se eliminan 91% de los aranceles que Mercosur impone hasta hoy a productos europeos (equivalen hoy a 40.000 millones de euros de exportaciones europeas al año, según ha dicho la UE). La UE, mientras, elimina 92% de sus aranceles a productos provenientes del Mercosur.

Los aranceles de la UE a productos del Mercosur se reducirán casi inmediatamente. En el caso de productos industriales del Mercosur se reducirán a 0% los aranceles de ingreso en la Unión Europea para el 80% de los mismos.

Aunque algunos otros productos dependerán de cuotas dentro de las cuales se bajará el arancel, y fuera de ellas se mantendrá el arancel actual, como en el caso de la carne, que reducirá aranceles en cuotas de 99.000 toneladas anuales (bajará hasta 7,5%); aunque fuera de este cupo por separado se reducirá a 0% el arancel a pagar para el ingreso de la carne de Cuota Hilton (hoy pagan 20% y Argentina exporta hoy 29.500 toneladas en esa cuota).

Mientras, para la carne aviar habrá una cuota de 180.000 toneladas que llegará a arancel de ingreso 0% en cinco años. Y, por su parte, para la miel se estableció una cuota de 45.000 toneladas sin arancel y para el arroz 60.000 toneladas.

Los productos de la pesca tendrán una reducción progresiva entre 4 y 10 años para la reducción de la tarifa de entrada en la UE, al igual que para hortalizas, frutas cítricas, frutas finas, harinas de maíz, aceites vegetales y biodiesel. Mientras, habrá gradualidad en la reducción de aranceles en el Mercosur para productos europeos.

Así, las importaciones de bienes industriales tendrán un plazo de hasta 15% años para la reducción (según qué producto), como el caso que prevé plazos de 10 a 15 años (gradualidad, con 7 años iniciales de gracia) para reducir los aranceles en el Mercosur a los automotores provenientes de Europa (aranceles que son del 35% de valor del producto hoy); así como se reducirán progresivamente (no automáticamente) los aranceles a piezas de autos (que hoy oscilan entre el 14% a 18%), a los equipos industriales (que van desde el 14% al 20% en la actualidad), a los químicos (hoy, hasta 18%), a los vestidos y el calzado (hasta 35%) y a los productor farmacéuticos (hasta 15%).

A la vez se eliminarán progresivamente los aranceles a las importaciones de vino desde Europa (hoy pagan arancel de 27%), chocolate (hoy pagan 20%), whisky y otras bebidas espirituosas (hoy pagan entre 20 y 35%), así como a las galletitas (16 a 18% hasta hoy), los duraznos en lata (hasta hoy 35%), y las gaseosas (del 29 al 35% hasta hoy).

También se reducirán en plazos los aranceles a los lácteos (especialmente los quesos, que hoy pagan 28%) pero para cuotas de cantidades determinadas, fuera de las cuales seguirán pagando arancel de ingreso. Otras medidas que se han conocido se refieren a las denominaciones de origen. Mercosur accede a respetar 357 denominaciones de origen europeas (por ejemplo el queso manchego, el vino rioja, el champagne o el jamón de Parma) y Europa deberá hacer lo mismo con muchas del Mercosur (como cachaza brasileña o vinos de Mendoza).

El acuerdo permite el uso de salvaguardas (que son restricciones a importaciones que las partes podrán imponer excepcionalmente en caso de que produzcan aumentos sustanciales e inesperados de importaciones que provoquen daños a sectores productivos).

A la vez, el Mercosur abrirá sus mercados de obras públicas a empresas europeas (se trata de empresas que pueden concurrir a una licitación para obras públicas, que competirán en igualdad de condiciones con las locales). Y también se admitirá por parte del Mercosur la vigencia de las normas de seguridad alimentarias europeas que deberán ser respetadas en las ventas a aquel mercado.

Por su lado, el acuerdo expresa que las partes respetarán los derechos laborales según los estándares de la OIT, así como la libertad de asociación sindical de los trabajadores y la eliminación del trabajo forzado y el infantil. En una relevante parte del compromiso reciproco se prevé que los derechos de propiedad intelectual son reconocidos y respetados y en ellos los secretos comerciales, así como las normas sobre copyright.

También las partes se comprometen a eliminar barreras al comercio electrónico entre ellas. Y se prevé que las partes acudirán a estándares internacionales para mejorar regulaciones y normas técnicas (se prevé que se respetarán los europeos en el acceso a ese mercado), También se acuerda que se preverá un mecanismos de resolución de controversias (justo, eficiente y efectivo) que incluirá paneles y audiencias públicas y publicación de las decisiones. 
Fuente: Plan M