lunes 25 de junio de 2018
La UE asegura que “no habrá acuerdo” con el Mercosur esta semana en Uruguay.

La UE asegura que “no habrá acuerdo” con el Mercosur esta semana en Uruguay.

La nueva ronda de negociaciones que se extenderán hasta el jueves, en Montevideo, Uruguay, se prevé compleja y no generará el acuerdo final entre ambos bloques, que vuelve a demorarse.

El comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, aseguró este martes que “no habrá acuerdo” en las negociaciones con el Mercosur durante esta nueva ronda de negociaciones en Montevideo (Uruguay) y que el cierre definitivo del mismo aún demorará un tiempo.

Para una fuente cercana a las negociaciones, se está en la “recta final pero queda aún trabajo difícil por hacer”. Los temas prioritarios pendientes están vinculados al acuerdo automotriz, productos lácteos, servicios marítimos y denominaciones de origen.

Los equipos negociadores de la UE y del Mercosur se reúnen hoy, tras varias semanas de bloqueo por la compleja situación del sector automotriz, que hizo que a finales de mayo la Comisión Europea anunciara a través de un vocero, que todavía quedaba “mucho trabajo” en las negociaciones y que “se necesitará un esfuerzo considerable por parte de nuestros socios del Mercosur”.

El acuerdo es complejo al punto que las partes iniciaron sus negociaciones en 1999, para lograr un acuerdo de libre comercio, conversaciones que llegaron a un punto muerto entre 2004 y 2010, para tomar nuevo impulso ante la urgencia europea de afrontar las políticas proteccionistas del presidente estadounidense Donald Trump, desde su llegada a la Casa Blanca, en 2017.

Las miradas desde ambos lados de la mesa de negociación son diversas y contradictorias y generan idénticas resistencias en sus respectivos “frentes internos”. Para la UE falta esfuerzo por parte del Mercosur y desde el bloque sudamericano se piensa que Europa pretende ventajas insostenibles.

Un ejemplo claro de ello, lo constituye las distintas visiones con relación al sector agrícola. Mientras en el Mercosur numerosas organizaciones y especialistas como el ex embajador argentino Felipe Frydman, cuestionan como magras las concesiones hechas por Europa, que en materia de carne apenas alcanzan al 1,3% de la producción europea; Pekka Pesonen, secretario general de Copa-Cogeca, el principal sindicato agrícola de Europa, piensa que “es muy triste ver cómo la Unión Europea abre todavía más su mercado teniendo en cuenta que la competencia no funciona de la misma manera”.

El intento de la UE por sortear las resistencias de Brasil y Argentina en materia de coches y repuestos, favoreciendo la admisión de algunos alimentos que el Mercosur produce, como arroz, provocan la airada reacción del sector arrocero europeo. AVA-Asaja anunció que teme que la UE alcance un acuerdo con Mercosur que perjudicaría al sector: “Es una puñalada trapera”, dijo su vicepresidente Miguel Minguet, que ha decidido dar la voz de alarma, en Bruselas al enterarse que el bloque comunitario considera “prioritario cerrar cuanto antes” el acuerdo comercial que se está negociando con Mercosur.

Para Minguet, Bruselas “está dispuesta a utilizar la agricultura como su principal moneda de cambio. (…) El sector arrocero europeo, y el español y el valenciano, figuran entre los más perjudicados, ya que entre las concesiones que baraja Bruselas para poder alcanzar un pacto se contempla la posibilidad de importar entre 45.000 y 100.000 toneladas de arroz a bajo arancel (15 euros/tonelada) procedentes de Mercosur, que entrarían a Europa en condiciones tan sumamente ventajosas para sus intereses como lesivas para los arroceros comunitarios”.

“Lo que se nos ha trasmitido –anunció Minguet– supone una puñalada trapera, ya que no sólo no han atendido ni una sola de nuestras peticiones, sino que han reconocido abiertamente que van a firmar el tratado comercial con Mercosur aunque las consecuencias resulten muy negativas para el arroz europeo. Su actitud es de un cinismo inaceptable”.

Las conversaciones entre ambos bloques parece haber encontrado un modo de salir de la parálisis de los últimos dos meses poniendo encima de la mesa el capítulo especialmente estratégico para la UE como es el del automóvil y simultáneamente el capítulo agrícola de igual relevancia para el Mercosur.

El dirigente arrocero considera que la UE está utilizando el arroz como moneda de cambio para obtener ventajas en otros sectores: “Ese pacto comercial entraña un grave riesgo para los arroceros valencianos, porque hay que tener muy en cuenta que la mayor parte del arroz de Mercosur que llegaría a Europa con arancel reducido es del tipo redondo (japónica), es decir, de la misma variedad que se cultiva en los parques naturales de la Albufera y de la Marjal Pego-Oliva, por lo que rivalizaría directamente a precios más bajos”. Y reclama a sus colegas del sector que como “la vía de la negociación está agotada, lo único que nos queda es la presión política”.

En realidad, los arroceros europeos claman por proteccionismo y quieren evitar la competencia creciente de los arroces procedentes de Asia, especialmente de Tailandia, Camboya o Vietnam, a los que se agregarían ahora los provenientes del Mercosur.
Fuente: MarcoTrade