domingo 21 de julio de 2019
La guerra comercial entró en una fase inédita.
Imagen de archivo de las banderas de Estados Unidos y China antes de una recepción oficial en el Pentágono en Arlington, Virginia, EEUU. 9 noviembre 2018. REUTERS/Yuri Gripas

La guerra comercial entró en una fase inédita.

El conflicto entre Estados Unidos y China se encuentra en un «segundo round» tras el acuerdo que se alcanzó en Buenos Aires sobre finales de 2018.

Trump decidió incrementar aranceles del 10% al 25% sobre 200 billones de dólares en importaciones desde el gigante asiatico. China respondió con un incremento de tarifas sobre algo más de 5 mil bienes de Estados Unidos, entre los que se encuentran productos agrícolas, en medio de las negociaciones entre ambos países.

EL ROL DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL
Marcelo Elizondo, de la consultora DNI, destacó que el conflicto entre ambas potencias llegó a niveles que no se habían visto anteriormente: «Después de avanzar en las negociaciones, China (algo no inusual) rompió acuerdos parciales en las conversaciones». «Si se mantiene afectará el comercio y el crecimiento de la economía global», agregó.

Las importaciones de Estados Unidos desde China rondaron los US$ 530 mil millones y las exportaciones US$ 160 millones, pero este déficit no es el foco de la guerra comercial.

«La economía mundial tiene por principal motor el desarrollo de conocimiento», destacó Elizondo. Estados Unidos exporta US$ 800 mil millonesde servicios e importa US$ 530 mil milones. China exporta solo US$ 265 mil millones de servicios e importa por US$ 520 mil millones, lo que muestra un déficit por parte del gigante asiático.

La discusiòn en torno a la propiedad intelectual es el foco del conflicto: «Se había acordado en conversaciones recientes un cambio en el régimen de propiedad intelectual en China. China rompió ese acuerdo (propone que los cambios no se hagan por ley sino solo por decisión del ejecutivo). Estados Unidos no aceptaría eso», explicó el especialista en comercio exterior.

A esto se suma el hecho de que Estados Unidos acusa a China de usar fondos públicos y distorsiones para subsidiar compras de tecnología occidental. Japón y Europa no disienten con este hecho, en medio de lo cual Estados Unidos lidera la disputa política y pública». Algo también conocido como guerra comercial.

«China compro ya numerosas empresas occidentales con fondos públicos o subsidios (se la acusa de que no es comportamiento leal) y no cumple con compromisos de abrir más su mercado a inversiones», explicó Elizondo. Algo que se ve como una forma elegante de «robar» tecnología.

Este trasfondo muestra que es un conflicto que va más allá de los aranceles: «Está en juego el liderazgo, pero también derechos e instituciones».

Fuente: Despachantes Argentinos