miércoles 13 de noviembre de 2019
La futbolización del comercio internacional

La futbolización del comercio internacional

El fútbol es una gigantesca maquinaria cuyos engranajes lo hacen funcionar como deporte, negocio, entretenimiento y actividad profesional.

Compra-venta de jugadores, contratos publicitarios internacionales, órganos supranacionales reguladores, transacción de derechos televisivos, viajes y turismo asociados a la actividad, son sólo algunos de los factores que hacen del fútbol y los negocios internacionales dos hermanos que caminan siempre de la mano.

También parecen ir de la mano en el debate de ideas.

La retórica River vs Boca o Argentina vs Brasil se hace presente cuando, al prevalecer la ideologización sobre el pragmatismo, se dibuja un movimiento pendular entre el proteccionismo y la integración al mundo.

Esta dicotomía –que en pleno siglo 21 ya debería estar obsoleta–, en Argentina y otros países sigue estando en la agenda de analistas, políticos y grupos de presión, cuando en realidad debería enfocarse en definir la estrategia de inserción al mundo.

En otras palabras: La pregunta no debería ser “¿nos cerramos o nos integramos?” sino directamente “¿cómo nos integramos?”.

Cuando esta rivalidad argumental –esperable en una discusión sobre fútbol o cualquier otro deporte– está presente en las decisiones de política comercial de los gobiernos, se evidencia el diferente grado de profundidad y de calidad en la inserción que los países tienen en el mundo.

También se evidencia cómo dicha inserción fluctúa a lo largo del tiempo según la inclinación ideológica del poder de turno.

Identidad de juego

Para lograr un posicionamiento sustentable en los mercados internacionales es clave, de parte de las empresas, una sólida competitividad basada en la productividad, la calidad, la innovación, el marketing; todo ello respaldado por una estrategia de largo plazo establecida por la alta dirección.

Una empresa que no innova, que no cuida sus costos, o que no invierte en capacitación o tecnología, está subiendo la pendiente de su propio camino hacia la integración al mundo; no sólo para competir eficazmente en mercados externos, sino también en su propio mercado ante el ingreso de productos importados.

Está siendo aquel delantero que no entrena con profesionalismo y dedicación, viendo su estado físico mermado como para llegar a tiempo a empujar la pelota frente al arco tras la asistencia de un compañero en el tramo final de un contrataque veloz.

El aporte del Estado

También es clave, de parte del Estado, la consolidación de entornos de negocios con reglas de juego previsibles y sostenidas en el tiempo, propicios para la planificación, la inversión y la internacionalización (con todo lo que ésta última conlleva).

Si las distintas políticas e instrumentos regulatorios del comercio no están alineados hacia ese horizonte –y no menos importante, si no son sostenidos independientemente de los cambios en la conducción política– las estadísticas del comercio internacional mostrarán siempre gráficos fluctuantes, alternando picos y pisos, marchas y contramarchas.

La metáfora futbolística aquí es la de la dirección institucional, deportiva y técnica de un club que puede boicotear su propio desempeño deportivo si no tiene definida una identidad de juego; y no se compromete a que ésta sea sostenida en el tiempo, alineando todos sus esfuerzos de liderazgo, y sus recursos humanos y económicos, para materializar esa identidad.

Competencia entre países

Aquellos países que –con prescindencia de la ideología y permanencia en el poder de sus gobernantes– configuran y consolidan ecosistemas aptos para la creación y crecimiento de negocios, favorecen la inserción de sus agentes económicos a las cadenas globales de valor, y al comercio internacional en general.

Por ello, no sólo las empresas, sino también los Estados, deben competir en el campo de juego de la integración al mundo.

Esta competencia, aunque no esté formalmente explícita, tiene lugar en análisis políticos, económicos y académicos cuando se comparan los resultados obtenidos por los países en base a distintas variables.

Algunas de ellas son: cantidades y valores de exportaciones e importaciones, inversión extranjera directa, acuerdos comerciales signados, diversificación de productos y mercados, grado de apertura comercial, y facilitación de comercio.

Paridad en el juego

En el fútbol sudamericano, por ejemplo a nivel de selecciones nacionales, la performance de los países se ha ido emparejando a lo largo de las últimas dos décadas. Tanto las ediciones de la Copa América como las Eliminatorias mundialistas han mostrado mayor paridad en el nivel de juego y en los resultados logrados por sus equipos.

No sería fácil concluir lo mismo respecto del comercio internacional. Basta con analizar algunas de las variables mencionadas para pronosticar con cierto grado de certeza, en una hipotética Copa América del Comercio Exterior, qué países son candidatos al título y cuáles otros son susceptibles de recibir goleadas abultadas.

En materia de acuerdos comerciales por ejemplo, en Sudamérica resultan destacables los logros alcanzados por Chile, Colombia y Perú. No sólo por los avances de la Alianza del Pacífico, sino también por los acuerdos bilaterales que cada uno ha firmado con otros países y bloques alrededor del mundo.

El grado de apertura comercial –medida muchas veces como el porcentaje de exportaciones e importaciones respecto del PBI– también es un indicador en función del cual se rankea a los países; y sobre el que se observan distintos desempeños nacionales dentro de la región.

Copa América Comex 2019

No obstante, también comparando a la región como un todo con el resto del mundo es factible encontrar diferencias, sobre todo si la competencia es con los países más desarrollados.

En este sentido, para continuar este ejercicio de “futbolizar” el comercio internacional, se puede recurrir a la facilitación de comercio como variable de análisis, y al Informe Doing Business del Banco Mundial como campo de juego.

Este informe tiene una sección llamada Comercio Transfronterizo (Trading across borders). Allí presenta 8 indicadores que miden, en tiempo y en dinero, el desempeño de los países en materia de facilitación de comercio, y un puntaje global llamado Score for Trading across borders.

A fin de tomar un muestreo de ejemplo, la Copa América disputada este año en Brasil ofrece la oportuna posibilidad de comparar a las naciones sudamericanas entre sí, y a éstas con un país desarrollado, como Japón.

¿Quién ganaría la Copa América Comex 2019?

Lo que futbolísticamente hubiese sido casi imposible –como que las naciones invitadas se llevaran el título– ¿lo sería también en términos de comercio exterior?

La pregunta no está de más considerando que uno de los invitados es un país desarrollado, pero que, en igual sentido, hay Estados latinoamericanos con performances bastante equiparables, como Chile y Bolivia.

La siguiente tabla resume los valores de las variables de la sección Comercio Transfronterizo del Informe Doing Business 2019. A partir de ella se puede analizar el desempeño relativo (de un país respecto al resto) sobre ciertos indicadores.

Goles comerciales

Si los ocho indicadores fuesen los “goles” que un país puede anotar a un rival en caso de superarlo en desempeño (menor tiempo, menor costo), esa sería aquí la metáfora futbolística que permitiría hilar bien fino para identificar en qué puntos un país debe mejorar en pos de una mayor facilitación de comercio.

Un primer vistazo a la tabla permitiría, por ejemplo, observar el caso de Venezuela, donde la crisis política, económica y social que la aqueja hace años parece reflejarse también en su bajo desempeño para todos los indicadores, y por ende, en su calificación general (7.93).

En jerga futbolística –y recordando que en el torneo compartió zona con Japón, Chile y Ecuador– se podría afirmar que a Uruguay el toco el “grupo de la muerte”. Más allá de que tiene mejores valores en materia de tiempos que en costos, la nación charrúa se posiciona en la mitad inferior del ranking en 6 de los 8 indicadores analizados, mientras que Chile y Japón lo hacen en la mitad superior.

Dúo dispar

Existen otros casos donde la perfomance es dispar según la arista de facilitación (tiempos, costos) o flujo de comercio (importación, exportación) que se analice.

  • Qatar cuenta con un puntaje global que lo ubicaría en 4° lugar entre los 12 participantes (71.5 en Score for trading across borders), pero no se refleja del todo en comparaciones bilaterales.

Una observación interesante es que tanto en importación como en exportación, su performance relativa en tiempos es mejor que en costos. Sucede lo contrario con Bolivia, cuyo desempeño es mejor en costos que en tiempos (en importación y en exportación).

  • En Argentina, los avances de los últimos años en facilitación de comercio han sido sustanciales; no obstante, queda cierto camino por recorrer, especialmente en importaciones.

En los 4 indicadores respectivos, se ubica, entre los 12 países, de mitad de tabla para abajo; especialmente en dos de ellos, en los que sólo Venezuela muestra un peor desempeño. Mientras que en exportación, en 3 indicadores se posiciona en la mitad superior del ranking.

Un juego de equipo

En el fútbol existen diversos estilos y preferencias tácticas que los clubes y selecciones nacionales pueden profesar y poner en práctica.

Más allá de eso, los equipos más exitosos son siempre aquellos que se destacan en la mayor cantidad posible de aristas técnicas del juego: defensa, ataque, pelota parada, presión, posesión, juego aéreo, contragolpes, etc.

Un papel no menor, como se mencionó anteriormente, le compete a la dirección institucional y deportiva del equipo.

Un desempeño sobresaliente en algunos aspectos y muy pobre en otros implica, por ejemplo en lo táctico, un equipo sólido en defensa o en posesión, pero poco efectivo al quebrar la valla rival.

A la inversa, delanteros contundentes y goleadores harán su parte, pero para asegurar la victoria será necesario que colaboren presionando sobre la salida del rival y que la defensa haga lo suyo para mantener su propio arco en cero.

Sector público y privado

Al igual que en el fútbol, la integración al mundo también es un juego de equipo; tanto puertas adentro de las empresas, como entre los distintos actores del sector privado, y entre éste y el sector público.

Posicionarse en los mercados internacionales de manera sostenida y/o con bienes de cada vez más valor agregado requiere no sólo de la eficacia de los equipos comerciales dispuestos a asistir a ferias internacionales y desarrollar clientes.

También necesita del compromiso del área de Producción, Calidad e I+D para desarrollar productos acordes a las exigencias de dichos mercados, y de la factibilidad para invertir e incorporar la mejor tecnología de cualquier parte del mundo. Nuevamente, no son ajenos a estas exigencias la visión, la planificación y el liderazgo de la alta dirección.

Ecosistema de negocios

Con igual propósito son importantes las características del ecosistema de negocios en el que se desenvuelven los agentes económicos.

Las ventajas comparativas derivadas de recursos naturales son una piedra angular de muchos sectores con potencial de internacionalización, y deben ser necesariamente acompañadas por herramientas, regulaciones y estructuras de costos operativos y tributarios que no menoscaben su competitividad.

Sobre aquel producto que, ni bien es estibado a bordo del buque en el puerto de salida, ya cuesta un 20% más por efecto de costos internos, se puede afirmar que empezó perdiendo el partido de la inserción en el mundo.

El juego de la doble vía

Se han plasmado hasta aquí algunas analogías entre el deporte más popular del mundo y los negocios internacionales partiendo de lo que a veces parece una rivalidad deportiva al hablar de política económica.

No obstante, trazar dichas similitudes no es más que un ejercicio metafórico.

En ningún ámbito de la sociedad alguien negará la importancia de la exportación; pero se debe llegar más allá, abandonar la retórica futbolística, y asumir que el comercio internacional es un juego de doble vía. La importación y la exportación no son, respectivamente, defensa y ataque.

El partido a disputar es la inserción al mundo.

Para ganar ese partido es necesaria una permanente y sólida defensa; pero contra la ineficiencia, la corrupción, la falta de competencia y la resistencia al cambio.

En igual sentido, será determinante un ataque sostenido en el tiempo en todas las aristas del juego: apoyar a los sectores estratégicos, desarrollar otros tantos más incipientes, incorporar la mejor tecnología del mundo para ofrecer bienes de la mejor calidad al mundo, establecer cargas tributarias acordes, abrir mercados mediante acuerdos comerciales, y ser eficientes en tiempos y costos tanto para exportar como para importar.

Fuente: TradeNews

Por

El autor es Despachante de Aeronaves y Licenciado en Comercio Internacional, especializado en aspectos operativos del comercio exterior.