lunes 21 de septiembre de 2020
¿Dónde está Argentina en el concierto de las exportaciones agroindustriales mundiales?

¿Dónde está Argentina en el concierto de las exportaciones agroindustriales mundiales?

Lídera en aceite y harina de soja, yerba mate y poroto. Es el desglose del primer semestre del corriente año, cuando se comercializaron U$S 20.002 M. Las ventas al exterior de la cadena explican el 74 % del total del país.
Primer exportador mundial de aceite y harina de soja, yerba mate y poroto.
 
—Segundo de maní.
 
—Tercero de girasol, maíz, soja y pera.
 
—Cuarto de cebada cervecera.
 
—Quinto de carne de vaca, camarón, langostinos, té negro y leche en polvo. Y la lista sigue, con un amplio repertorio de economías regionales posicionadas a nivel internacional.
 
En los cinco ítems fuertemente ligados a la alimentación está la Argentina, lo que determina, con precisión, el potencial del sector agropecuario.
 
Esta es una de las conclusiones de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), que presentó un informe inédito: el Monitor de Exportaciones Agroindustriales, un explorador de los aportantes y de los que aportan al país desde el campo.
 
Del estudio surge que, para el primer semestre del corriente año, las cadenas agroindustriales generaron 20.002 millones de dólares, en concepto de exportaciones, equivalente al 74 % de las exportaciones argentinas para dicho período (U$S 27.190 millones).
 
Del total de exportaciones de las CAI, el 70 % se generaron en las granarias; 15 % en las economías regionales; 8 % en carnes; 2 % en lácteos y un 5 % en otras. Tales exportaciones contribuyeron con un total de U$S 3.643 M en concepto de derechos de exportación, de los cuales un 69 % se explica por el complejo soja.
 
Los 19 complejos seleccionados interpretan el 92,2 % de las exportaciones agroindustriales.
 
A lo largo de todos los complejos seleccionados, se destaca a Brasil, China, los Estados Unidos y Vietnam como nuestros compradores centrales.
 
En este primer semestre, el total de exportaciones agroindustriales contribuyeron con un total de U$S 3.643 M en concepto de derechos de exportación, de los cuales el complejo soja representa el 69 %.
 
El DEX es un tributo –se recordó desde la FADA– que extrae recursos de las provincias productoras y que no se distribuye de manera automática por coparticipación.
 
Así, en los principales complejos exportadores las provincias pierden recursos:
 
—Cereales y oleaginosas: en los primeros 6 meses del año la provincia de Buenos Aires dejó de recibir U$S 1.019 millones; Córdoba, U$S 886 M; Santa Fe, U$S 555,7 M; Entre Ríos, U$S 187 millones y Santiago del Estero, U$S 181 M.
 
—Complejo bovino: por la existencia de los DEX, al territorio bonaerense dejaron de ingresar U$S 51,8 millones; a Santa Fe, U$S 15 M y a Córdoba, Corrientes y Entre Ríos, aproximadamente U$S 11 millones a cada una.
 
—Complejo uva: las pérdidas de ingresos se concentran, principalmente, en la provincia de Mendoza con U$S 13,7 millones y San Juan, con U$S 4,1 M.
 
De qué se trata
Las cadenas agroindustriales son de gran importancia en la generación de divisas. Es así que durante el primer semestre de 2020 originaron 7 de cada 10 dólares por exportación, equivalente a U$S 20.002 millones.
 
Los complejos seleccionados en el documento cuentan, en su mayoría, con inserción internacional mayormente por encima del 50 % y Argentina se posiciona entre los principales exportadores mundiales de productos como harina y aceite de soja, yerba, poroto, pera y maní, entre otros.
 
“Esta síntesis demuestra la capacidad exportadora agroindustrial del país; sin embargo, todavía queda potencial en las principales cadenas y en la mayor parte de las economías regionales”, sostuvo David Miazzo, economista jefe de la FADA.
 
Miazzo dijo que existe una multiplicidad de factores que se deben conjugar para potenciar el desarrollo exportador; entre ellos aspectos relacionados a los impuestos, la logística, el acceso y el costo del capital y una macroeconomía consistente que genere cierta estabilidad de las principales variables y permita generar un tipo de cambio real, competitivo y estable.
 
“Además de estos aspectos internos que dependen de los privados y de los Estados provinciales y nacional, un aspecto central a trabajar de manera coordinada es la apertura de nuevos mercados y la reducción de aranceles y medidas no arancelarias”, explicó.
 
También dijo que disponer de una mayor cantidad de mercados, y más accesibles, permite incrementar las exportaciones y diversificar los países de destino.
 
Fin para un mito
Del mismo modo, Miazzo admitió que un aspecto que genera discusión en la Argentina es la tensión entre la exportación y el mercado doméstico.
 
“Es parte de la percepción de que un kilogramo que se exporta es un kilogramo que un argentino deja de consumir pero, casualmente, Argentina tiene algunos de los consumos per cápita más altos del mundo en los productos que exporta”, afirmó.
 
“Por ejemplo, en el caso del pan, en 2018 Argentina contaba con un consumo de 72 kilos por habitante por año, ubicándose como el quinto país del mundo. Y en el segundo dentro de América Latina”, contó.
Miazzo citó también el caso de la carne vacuna, que en 2019 en Argentina se consumían 51,33 kilos/h/a, que es tres veces y medio el consumo de países más desarrollados (14,62 kilos/h/a). También que triplica a los países de América Latina, que tienen un estimado de 16,23 kilos/h/a.
 
También aludió a los lácteos.
 
“Si se tiene en cuenta el consumo de leche fluida y quesos por habitante, para 2018 Argentina contaba con 11,35 litros/h/a, ubicándose en el cuarto puesto a nivel de países desarrollados (queso)”, dijo.
 
En leche fluida, el consumo por habitante (39,43 litros) ubica a la Argentina en el noveno puesto a nivel mundial y segundo (detrás de Brasil) en base a países de América Latina.
 
El desarrollo
“A este aspecto se suma la actividad económica y el desarrollo que genera la exportación”, dijo el economista.
Señaló que en 2018 la cadena bovina generó 422.306 puestos de trabajo, por lo que si no se exportara carne podrían llegar a peligrar muchas fuentes laborales.
 
“Serían unos 114.022 trabajadores, y sus familias, sin ingresos para vivir y consumir decenas de otros bienes y servicios que las personas hacen a diario, desde alimentos a ropa y entretenimiento”, afirmó.
 
“Con esto se quiere resaltar que no sólo no existe una dicotomía entre la exportación y el mercado interno, sino que sin exportación existiría un menor nivel de empleo y actividad económica a nivel país. Y en particular en las regiones donde cada una de las producciones tiene mayor importancia”, aseveró.
 
Por otro lado, Miazzo sostuvo que hay que tomar en consideración un aspecto relacionado a un país, como el nuestro, con crisis económicas recurrentes.
“Si ante crisis económicas como las que viene sufriendo Argentina desde 2018 y, en un marco más amplio, desde 2012, las actividades productivas como la carne y la leche no pudieran colocar sus productos en el resto del mundo se verían afectadas, aún más, de lo que lo hacen en la actualidad”, contó.
 
“Así, la crisis económica general empeora porque arrastra a más sectores”, comentó.
 
“Estas cadenas tienen la posibilidad de escapar, al menos en parte, a la crisis del mercado interno y logran mantenerse a flote con la exportación, lo que significa continuar generando actividad económica, empleo y divisas”, admitió el economista de la FADA.
 
La presentación del Monitor de Exportaciones Agroindustriales, con 190 datos, 19 complejos agroindustriales y 10 indicadores, fue con un evento evento virtual —vía Zoom/YouTube— con más de 300 asistentes.
 
Además de Miazzo, participaron Nicolle Pisani Claro, economista de FADA; Jorge Chemes, titular de CRA; Gustavo Idígoras, de CIARA/CEC); Adrián Bifaretti, del IPCVA y Javier Preciado Patiño, del ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, con la moderación de Marcos Lopez Arriazu.
 
Fuente: La Nueva