martes 23 de octubre de 2018
China advierte a EEUU de que sus amenazas de más aranceles no funcionarán

China advierte a EEUU de que sus amenazas de más aranceles no funcionarán

El gobierno chino a través de su portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores advirtió que las amenazas y la intimidación nunca funcionarán con China y que el país no tiene intención de devaluar su moneda para incentivar exportaciones.

Ante la reciente amenaza de Trump de imponerle aranceles adicionales por valor de 500.000 millones de dólares –el total de las exportaciones hacia EEUU– China advirtió a Estados Unidos de que “las amenazas y la intimidación nunca funcionarán”.

A través del portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores Geng Shuang, en rueda de prensa, pidió al gobierno estadounidense que intente resolver los conflictos comerciales “de forma razonable”: “EEUU está invocando una guerra comercial. China no quiere una guerra comercial pero no está asustada, haremos lo que tengamos que hacer (..) confiamos en nuestra capacidad de asegurar nuestros intereses”.

La declaración del portavoz chino se produjo como respuesta al presidente Donald Trump, quien el viernes pasado aseguró que está “dispuesto” a imponer una tercera batería de gravámenes a los productos chinos, ésta vez sobre la totalidad de las exportaciones de China hacia su país.

“Estamos pensando en una cantidad enorme. Estoy dispuesto a llegar a los 500 (mil millones de dólares)”, señaló el mandatario en una entrevista al canal CNBC que fue emitida el viernes.

Consultado Geng Shuang sobre una posible devaluación de la moneda china, el yuan, para contrarrestar los efectos de los aranceles y como respuesta de China a esa amenaza de Trump, el portavoz aseguró que “China no tiene intención de incentivar sus exportaciones a través de una devaluación comparativa de su divisa”.

El funcionario de Asuntos Exteriores explicó que “el tipo de cambio del yuan chino se determina por la oferta y demanda del mercado, hay subidas y bajadas, se trata de una fluctuación en dos direcciones” y destacó que “los fundamentos económicos de China son buenos y dan un sólido soporte a la estabilidad de la moneda”.

La decisión de no utilizar la devaluación como un arma en la guerra comercial había sido anticipada por algunos analistas, pero las dudas se habían disparado cuando en uno de sus habituales tuits, Trump había escrito: “China, la UE y otros han estado manipulando sus divisas y tasas de interés para empujarlas a la baja mientras que EEUU está subiendo tasas de interés y el dólar se hace más fuerte, reduciendo de esta manera nuestra gran ventaja competitiva. Como siempre no es una igualdad de condiciones”, lloriqueba.

Sobre la posibilidad de que se reanuden las conversaciones entre las dos mayores potencias económicas del mundo para aliviar la tensión comercial entre ellas, tal como planteó Steve Mnuchin en Buenos Aires, en la reunión del G20, el portavoz chino recalcó que antes de que se produzca ninguna negociación, China “necesita ver credibilidad”.

Desde el comienzo de la guerra comercial entre EEUU y China, el gigante asiático reiteró que no quería ese conflicto y que no dispararía primero, pero ha sido obligada por los arbitrarios aranceles de Trump y su política proteccionista, a tomar represalias para salvaguardar los intereses del país y del pueblo chino.

La preocupación de los gobiernos y los mercados es hasta dónde llegará el cual pulso y el impacto que tendrá sobre China, EEUU y el resto de la economía mundial.

Los volúmenes alcanzados constituyen la mayor imposición de aranceles estadounidenses desde 1930, cuando el Congreso aprobó la ley Smoot-Hawley. Los antecedentes históricos no alientan buenos pronósticos. Aquella medida proteccionista agudizó la Gran Depresión, provocó represalias similares por parte de Canadá y del entonces Imperio Británico y resintió fuertemente el comercio mundial. Los intercambios de EEUU con el exterior se hundieron a menos de la mitad.

El sendero que hoy recorre la voluntad omnímoda y torpe de Trump repite aquellos errores, pese a las advertencias de los mejores economistas de su país, de sus grandes empresarios y de muchos de sus propios socios del Partido Republicano.

Las consecuencias más previsibles son un encarecimiento de los costos de producción de las empresas estadounidenses, el impacto sobre el empleo, el deterioro consiguiente del consumo, la inestabilidad de los mercados y un menor empuje de la inversión.

Las consecuencias son graves y difíciles de medir. Trump pronostica una “victoria fácil”. El Banco Central Chino cifra en 0,2% el impacto de los aranceles en el PIB de su país. Ambas previsiones parecen excesivamente optimistas. El mundo requiere con urgencia recuperar el sistema multilateral del comercio y evitar las ensoñaciones de “hegemonismo” mundial que alienta Washington.

Fuente: Xinhua – Efe – Redacción MarcoTrade