miércoles 23 de octubre de 2019
Argentina-Brasil, unidos por el amor y el espanto.

Argentina-Brasil, unidos por el amor y el espanto.

Es habitual escuchar: “Si Brasil estornuda, la Argentina se resfría”. Pero ¿qué pasa si la Argentina efectivamente se resfría?

En la actualidad, al contrario de lo que podría esperarse por el tamaño de su economía y su mercado, su territorio, la fuerza de su empresariado, el desarrollo de la agroindustria y de su industria nacional, en lo que hace al mercado externo, la Argentina es para el comercio exterior de Brasil un destino estratégico.

Nuestro país es su tercer principal socio comercial detrás de China y los Estados Unidos, pero al revés de lo que pasa con esos dos países con los que las exportaciones están vinculadas esencialmente a productos primarios o de primera elaboración, el intercambio bilateral se basa especialmente en el valor agregado: cerca de 90% de los productos que Brasil le vende a la Argentina son bienes manufacturados.

No sólo automóviles
Argentina es el principal destino de la industria automotriz brasileña (representa más del 70% del total de las exportaciones del sector).

Al mismo tiempo, es uno de los primeros destinos que miran las pymes a la hora de pensar en su primera experiencia internacional.

Esta relación con las exportaciones industriales hace que gran parte de la actividad económica y el empleo industrial de Brasil dependa de sus ventas hacia nuestro país.

Si bien es cierto que la industria automotriz es la principal protagonista en la relación comercial, el intercambio bilateral es preponderantemente manufacturero y de alto valor agregado. Incluye también a sectores como química y petroquímica, caucho y plástico, alimentos y bebidas, trigo en granos y manufacturas de origen agropecuario.
Y la situación es muy similar para la Argentina. Según datos del Indec (2018), Brasil es nuestro principal socio comercial, y el intercambio es preponderantemente manufacturero y de alto valor agregado, siendo la industria automotriz la más significativa.

Sin embargo, las exportaciones al vecino país no se limitan a ese sector. Química y petroquímica, caucho y plástico, alimentos y bebidas, trigo en granos y manufacturas de origen agropecuario, son grandes protagonistas.

Al tope de los inversores
Por otra parte, las empresas brasileñas figuran al tope de los principales inversores. De acuerdo con cifras del Banco Central de la Argentina, las inversiones brasileñas en 2016 fueron de alrededor de 4500 millones de dólares.

El dato sitúa a nuestro vecino como el quinto país que más invirtió aquí, concentrando 6% del total recibido por el país.

Aunque todo indica que la relación bilateral debería desarrollarse en un contexto de complementariedad y mutuo beneficio, Argentina y Brasil enfrentas desde hace años las dificultades de no poder avanzar de manera sostenida en una integración que contemple una mirada conjunta de la región, una coordinación macroeconómica, y una mayor integración empresarial.

Si bien es cierto que con la creación del Mercosur el comercio bilateral creció de modo exponencial, la situación actual es diferente.

Repensar la dinámica bilateral
Los recientes avances en materia de acuerdos comerciales con otros bloques, la creciente incertidumbre por los posibles efectos ante la escalada de la guerra comercial que tiene a China y Estados Unidos como principales protagonistas, y la expectativa ante una eventual recesión a nivel mundial, hacen cada vez más necesario repensar la dinámica de esta relación.

Cerca del 80% de lo que Argentina exporta al Mercosur va a Brasil.

A ello debe sumarse un dato no menor: ambas economías arrastran dificultades para integrarse dentro de cadenas globales de valor y tienen una fuerte dependencia mutua en el comercio industrial.

Signos de reactivación
En la actualidad Brasil muestra signos de recuperación. Los resultados de su economía para el segundo trimestre de 2019 fueron mejores de lo esperado y compensaron el riesgo de caer en una recesión técnica.

Brasil parece encaminado a reflotar su actividad económica con un crecimiento del PBI del orden del 0,4% para este período respecto de los primeros tres meses del año, y de 1% comparado con el mismo trimestre del año pasado, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

A pesar de todo, la recuperación continúa a un ritmo débil, lo que refuerza las previsiones de que crecerá menos de 1% en 2019.

Recientemente se actualizó la expectativa de crecimiento de 0,8% a 0,87%, muy por debajo de la esperada a principios de año (2,5%).

La meta de inflación para 2019 se mantiene en 4,25%, y la tasa de referencia SELIC, ajustada a la baja recientemente, se encuentra en 6 por ciento.

Paquete de reformas
En materia de reformas, el gobierno de Jair Bolsonaro avanza en una serie de cambios estructurales con el objetivo de dinamizar la economía y reducir el desempleo.

En estos momentos, el Senado debate la reforma previsional, que deberá tener una resolución a finales de este mes (ello se suma a la Reforma laboral, aprobada en 2017, durante la presidencia de Michel Temer).

La administración de Jair Bolsonaro está llevando adelante un paquete de reformas (como la laboral, previsional y tributaria), que buscan dinamizar la economía y reducir el desempleo.
En simultáneo, y en medio de los ruidos por la posible privatización de algunas empresas, se debate una posible reforma tributaria. La iniciativa, que ya cuenta con proyectos en el Congreso y es seguida de cerca por el gobierno, arrojaría novedades en el corto plazo.

Alivio para la brasil-dependencia
El hecho de que Brasil logre estabilizar su economía -aunque su crecimiento sea lento o cercano a 0%-, sería de gran alivio para la brasil-dependiente economía argentina en cuanto a exportaciones con valor agregado, en un momento agravado por el nulo crecimiento de nuestro mercado interno.

Todo indica que a medida que se acerquen las elecciones presidenciales, la efervescencia política no hará más que sumar incertidumbre a la actual realidad económica y financiera.

Es de esperar que dada la importancia que ambos países tienen para sus respectivas economías, gane quien gane en los comicios, la relación bilateral retome –aunque sea con matices- la senda del diálogo y la integración.

Porque vale la pena decirlo una vez más, la relación entre Argentina y Brasil es tan estratégica como necesaria.

El autor es Socio de la Consultora R4B, especialista en desarrollo de negocios Argentina-Brasil.

Fuente: TradeNews