miércoles 20 de junio de 2018
Alcances de la Reforma Tributaria: Modificaciones al Código Aduanero.

Alcances de la Reforma Tributaria: Modificaciones al Código Aduanero.

Recientemente fue sancionada la Ley 27.430 (B.O. 03/01/2018) que, si bien es conocida como “reforma tributaria”, su alcance fue mayor, ya que llegó a introducir modificaciones de fondo al Código Aduanero de la Nación (CA).
Todo eso por el mismo precio, dirían. Sin embargo, un aspecto que ha generado ciertos resquemores fue la falta de consulta a las entidades interesadas para formular sus observaciones, tal como se hizo para aprobar el Código Aduanero en el año 1981.
En este contexto, me limitaré solo a efectuar algunas consideraciones generales y a señalar ciertas implicancias prácticas de la reforma aduanera.
Dentro de las modificaciones podemos resaltar la incorporación al Código Aduanero del uso de medios electrónicos. Así, se plasma en el Código lo que ya venía sucediendo en la práctica diaria con el Sistema de Comunicación y Notificación Electrónica Aduanera (SICNEA), otorgando un sustento legal a una práctica administrativa (vía Resolución General) que no se encontraba receptada por ley, pero que era de uso obligatorio.
Se incorpora entonces la posibilidad de constituir un domicilio electrónico en la primera presentación que se realice ante una Aduana (superándose así la obligación de constituir domicilio dentro del radio urbano de la oficina aduanera), como también la validez de la notificación realizada por medios electrónicos (por ejemplo, a través del SICNEA).
También hubo una reforma al régimen de compensación de envíos con deficiencias, dando la posibilidad de que, en vez de acogerse al régimen previsto en los artículos 573 a 577 del CA (de efectuar un nuevo envío o recepción de la mercadería libre de tributos y prohibiciones, en la medida que sustituyan una remisión anterior), se pueda optar por reexportar o reimportar la mercadería defectuosa solicitando la devolución de los tributos oportunamente pagados.
Se agrega la posibilidad de reemplazar la obligación de reexportación (necesaria para lograr la devolución de los tributos de importación) por el abandono de la mercadería en favor del fisco, destruida o inutilizada de manera tal de quitarle todo el valor comercial, bajo control aduanero. En el caso de reimportación, se prevé la posibilidad de destruir la mercadería en el exterior.
Por último, en materia de impugnación y de repetición, el administrado podrá interponer directamente el recurso de apelación ante el Tribunal Fiscal, cuando el acto que se pretende atacar hubiera sido dictado por el Director General de Aduanas o cuando se hiciera aplicación directa de una resolución dictada o surgiera de una instrucción impartida a los agentes del servicio aduanero. Es decir, en dichos casos, no será necesario promover la impugnación o repetición en sede aduanera, saltando directamente al ámbito jurisdiccional.
Estas modificaciones, si bien mejoran la situación del administrado en los papeles (pudiendo saltear la etapa administrativa), en la realidad actual, solo va a contribuir a profundizar la grave crisis institucional que atraviesa desde hace ya unos años el Tribunal Fiscal de la Nación. Sólo la resolución de los problemas que afectan su funcionamiento, podrá permitir que se lo recargue con más tareas. Reitero, buena medida introducida por la reforma, pero ineficaz en el contexto actual.
Esta crisis institucional impacta directamente también en las reformas introducidas al procedimiento previsto ante el Tribunal Fiscal de la Nación.
Tengan en cuenta que, en cualquiera de los casos mencionados sobre las modificaciones introducidas por la reforma, vamos a tener que esperar la reglamentación que se dicte a tales efectos.

Dr. Pedro Negri Aranguren

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